Como el agua y el aceite

Escrito el 08/10/2013 - 10:36pm Por Diego Carrasco

agua y aceite 2

“Dijo Saúl a David: no podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres un muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud” –

Cuando leo y observo detenidamente las palabras de Saúl a David, observo en ellas un mensaje negativo más que de cuidado. Es decir, en realidad estaba subestimando a David, tratando de que no haga lo que él mismo no se atrevía a hacer por miedo y otras yerbas. Con muchísima frecuencia surgen este tipo de personas a nuestro alrededor, diciéndonos que no hagamos tal o cual cosa, porque el desafío es muy grande y es imposible que se realice, es imposible que lo logremos.

En las palabras de Saúl, veo a muchos hombres y mujeres de este tiempo “advirtiendo” a los David contemporáneos que no se atrevan a ir contra el gigante que los molesta, porque según su óptica, no podrán con él. Son declaraciones llenas de egoísmo, porque no queremos que otro crezca más que nosotros, nos molesta! No queremos que eso suceda, no sea que ese termine siendo el rey del pueblo, y nos desplace, nos quite el lugar.

Ese era el problema de Saúl, y así actúan los Saúles de este tiempo, llenos de celos, de envidia, con una actitud competitiva fuertísima, que en lugar de ser un puente para la nueva generación deciden levantar una barrera. ¿Por qué será que podemos reconocer ciertas cosas en otros y no somos capaces de ver a quienes están a nuestro lado? Solemos subestimar a quienes nos acompañan, nos cuesta ver que son capaces de hacer cosas muy buenas.

Los cristianos “somos especialistas” en decir que puede funcionar y que no, y enseguida lo justificamos: “yo intenté, pero no pude”. Y cuando aparece algún osado, algún atrevido  que decide desafiar al gigante, viene el mensaje: “David, no podrás con él, no tienes experiencia, en cambio, el sí que sabe”.

Saúl es el prototipo de personas que no arriesgan por miedos, que no se juegan por lo que deben jugarse y cuando aparece alguien que ve, piensa, siente y tiene métodos diferentes, levantan su voz para tirar mala onda, voces contaminadas de miedo, fracaso, inseguridad, celos, no conviene oírlos. Tienes que alejarte de esa gente, ellos te frenan con sus actitudes y palabras, no te servirán en el camino hacia donde vas.

David dijo: “si pude con el oso, si pude con el león, entonces podré con este filisteo también, él será como uno de ellos”. Y así fue. “Podrá faltarme experiencia, pero tengo tanta determinación a lograrlo, que sé que podré vencer a este filisteo”. Y ahí estuvo la clave. Determinación. David se determinó a vencer, a creer, a lograr su objetivo. ¿Qué cosas tienes que determinar en tu vida? Determina una cosa, y eso te será firme. No importa lo que otros digan ni lo que piensen de tí, determina ser y hacer lo que Dios ha dicho que eres y harás, y lo lograrás. No escuches voces extrañas. No te conviene. Saúl y David, como el agua y el aceite.

Los Goliat vendrán a tu vida, los Saúles también, la cuestión pasa por saber que harás cuando eso suceda. No me digas que te falta experiencia, aún cuando eso sea verdad. No me digas que no tienes todos los recursos que quisieras, usa lo que tienes. No me digas que nadie te ve, hay alguien en el cielo que tiene sus ojos puestos en tí y te anima, te acompaña, te respalda, y te dice: “Ánimo, se puede, porque yo estoy contigo, eres más que vencedor. Determina caminar en mi palabra, y todo lo que emprendas será prosperado”. Determina ser lo que Dios ha establecido para tí, y avanza. Que tengas un día híper bendecido.

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.