«Construyendo una relación con Dios a través de la oración»

Escrito el 14/03/2018 - 8:32am Por Katheryn M. Rondón

Hablar con una persona, esa que puede mirar a los ojos al momento de decir una idea, resulta ser fácil de entender para nuestra mente racional, sin embargo, cuando se trata de hablar con Dios, para muchos pareciera que sólo está enviando las palabras al vacío y sus pensamientos podrían gritar que realmente no escuchará eso que está diciendo y mucho menos se cumplirá lo que pide.

Este tipo de pensamientos, los hemos tenido muchos, por no decir todos, mucho más si están conociendo sobre el evangelio, aunque pueden haber cristianos de años que aún afrontan este tipo de luchas mentales y puedo entenderlos, por ello los animo a realmente detenerse a compartir tiempo de calidad con la persona que más les ama, comprende y bendice, es decir Dios a través de su Espíritu Santo, lo cual es sencillo, pues siempre está allí escuchando eso que dices.

Debo decir que mi relación con Dios realmente se consolidó, cuando dejé de verlo como Dios, no es que desconozca quien es ÉL o su poder, sino que se hizo necesario entender que estaba cerca de mí, que me escuchaba, me entendía y su deseo siempre ha sido pasar tiempo conmigo, fue entonces cuando se empezó a generar un amor hacía ÉL y hoy puedo decir que es mi amado y como cualquier relación, se hace necesario que exista una interacción cercana y de confianza.

Cuando pude llegar a ese punto, cuando eso que pedía se hacía realidad en mi vida, cuando a través de la palabra  respondida a mis necesidades mencionadas en mis oraciones, pude entender que era Él direccionándome, llevándome a demostrar su amor a través de acciones, pero para mí las más importantes fueron esas pequeñas, que se convirtieron en sus detalles de amor, los mismos que hoy me confirman día a día que su amor está para mí.

No dudes, no desconfíes, tú clama a ÉL, que su respuesta llegará, no antes, ni después, sino justo en el tiempo adecuado, sólo dile cómo te sientes, que sueñas o anhelas, ten presente que está allí para ti y que su deseo es traer lo mejor para ti .

Versículo del día:  Jeremías 33-3. Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Acerca del autor
Katheryn M. Rondón

Comunicadora social periodista, amante de mi profesión, pero más aún de poner mis talentos al servicio de mi Dios. Me encanta la música, las fotos, aprender historias de personas talentosas y estar bien informada.