Cuando no alcanza con creer en Dios…

Escrito el 03/08/2016 - 9:10pm Por Diego Carrasco

CREERLE

“Y creyó a Jehová y le fue contado por justicia”. (Génesis 15.6)

 El capítulo 12 del libro de Génesis nos muestra, en los primeros versículos, el llamado que Dios realiza hacia la vida de este hombre, un llamado que prometía algo grande, pero que también demandaba algo a cambio.

Es que Dios se mueve así, por dijimos en el capítulo anterior, que esto es como una “especie” de sociedad, Dios hace su parte y nosotros hacemos aquello que se nos ha pedido, de lo contrario, no solo no recibiremos nada sino que además, habremos cerrado la puerta a la posibilidad de que Dios nos use para bendecir la vida de otros.

Para que Abraham pudiera convertirse en el Padre de la FE, tal como se conoce bíblicamente, necesitó hacer algunas cosas, veámoslas entonces…

“Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu Padre, a la tierra que te mostraré”. (Génesis 12.1)

1) Abraham necesitaba romper con la familiaridad, con todo aquello que le era conocido y que le impedía crecer y avanzar a nuevos rumbos.

2) Necesitaba empezar a depender de ese Dios que lo estaba llamando a una aventura, a iniciar una historia diferente en su vida y a través de su vida.

3) Además, lo estaba desafiando a salir de la “zona de comodidad”, esa que solemos tener todos (o casi todos), en la que ya conocemos a la perfección como funcionan las cosas, en las que no hay capacidad de sorpresa, y en las que nos hemos acostumbrado a vivir.

A continuación, Dios le dice que si él toma la decisión correcta, lo que vendría sería muy grande. Miremos…

 “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. (Génesis 12.2) Lo que Dios le está prometiendo en este momento a Abraham, es algo muy fuerte. Dios le está asegurando que su vida será una vida de influencia sobre las naciones de la tierra, que lo expondrá de tal manera que el mundo sepa lo que Dios puede hacer con un hombre o una mujer que le cree a Dios. ¡Woww!

En otras palabras, Dios lo haría famoso, y el mundo sabría de él y por supuesto, conocería al Dios que lo llamó. Quiero aclararte algo. Dios no tiene problemas con que seas famoso o te destaques en lo que haces, el problema o la cuestión principal es que no te quedes con la gloria que le corresponde a él, que lo reconozcas como el promotor de tu vida y de tus logros, y no que termines siendo un engreído, pensando que todo es fruto de tus esfuerzos y talentos, de tus méritos, etc.

“Bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. (Génesis 12.3) Dios le aseguraba que sería él mismo quien abogaría por su vida, quien lo cuidaría de todo aquello y de aquellos que intenten el mal contra su vida, y culmina diciéndole que todas las naciones de la tierra serían bendecidas a través de su vida, termina Dios asegurándole que su vida sería un elemento de inspiración para todas las familias que habitasen este planeta tierra. ¡Tremendo!

¡No sé a ti, pero a mi este hombre me inspira!  Mi querido amigo, tenemos que entender este principio. La vida de este hombre fue, es y será una gran influencia para la historia de la humanidad (aunque él ya no esté físicamente) porque entendió algo fundamental, y deseo compartirlo contigo, espero lo atesores en tu corazón.

Abraham, este hombre del que venimos hablando, se convirtió en el Padre de la FE (Padre, en la Biblia, es quien “inicia algo”) porque entendió que no bastaba con CREER en Dios, cosa que muchos hacen, sino que era necesario ir un paso más allá, es decir, era necesario CREERLE a Dios. Cuando tú le crees a Dios, empiezas a dar pasos en la dirección que es correcta, sabiendo que es la única manera en que verás los resultados que deseas para tu vida y la de quienes te rodean.

¿Crees en Dios? Haces bien ¿Le crees a Dios? Mejor aún. Si Dios te ha hablado, entonces comienza a caminar en la dirección marcada para que de esa manera puedas experimentar la bendición de Dios sobre tu vida, y la de quienes te rodean, pero no te olvides de Dios, el Eje principal sobre el cual tu vida gira. Tu FE no quedará sin recompensa…

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico y Profesor de Música. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.