Cuestión de Orden

Escrito el 04/02/2014 - 8:36pm Por Diego Carrasco

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“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas vendrán por añadidura”. (San Mateo 6.33)

Vivimos tiempos de extrema confusión y desorden, y esto no solo lo vemos en ámbitos seculares, también lo podemos observar en ámbitos religiosos.

Voces en diferentes sitios que se levantan ofreciendo a diestra y siniestra bendición por aquí y bendición por allá, amparados en una `palabra de Dios´. El problema se presenta cuando luego de un tiempo de `soltada la Palabra´, las cosas no suceden y una gran mayoría de quienes recibieron dicha palabra se frustran frente a la falta de resultados.

¿Cuál es el problema? ¿En que radica la improductividad? En que solo se le ha dicho o contado a la gente una parte de la historia, para ser mas precisos, solo la mitad de la historia. Debemos comprender que el evangelio tiene 2 caras, por decirlo de alguna manera: 1) Oferta. 2) Demanda. Se nos ofrecen bendiciones pero también se nos demandan cosas tales como obediencia y otras más.

Cuando Jesús le enseñaba a la gente el texto citado arriba, le estaba declarando y enseñando algo que tú y yo debemos tener presente si es que deseamos que la bendición de Dios realmente repose sobre nuestras vidas. Veamos lo siguiente.

1) Dios se mueve de acuerdo a los principios que él estableció, y no en base a buenas ideas o conceptos. Un concepto puede ser reformulado, modificado, etc, con el paso del tiempo, y de acuerdo a nuevos descubrimientos que puedan surgir. La Biblia es un libro de principios divinos inalterables, que le da a dicho libro (y especialmente a su Autor) una veracidad imposible de igualar. Por lo tanto, lo que Dios estableció para los antiguos, lo sigue sosteniendo hoy, y lo hará mañana también. Alterar un principio nos traerá dolor y consecuencias nefastas.

2) El principio que está enseñando Jesús es el principio del Orden. Génesis 1.2 nos cuenta que la tierra estaba `desordenada y vacía´. ¿Qué hizo Dios? Empezó a ordenar y acomodar lo que estaba fuera de lugar. El desorden no nos deja ver con claridad aquello que poseemos, de lo que disponemos, nuestra vida se torna confusa y oscura.

Aún para la creación, Dios estipuló un orden para cada día, y cuando llegó al 7º día pudo descansar de su labor creativa.

Me pregunto si acaso el desorden en la vida de muchas personas no es causa de problemas matrimoniales, financieros, emocionales, físicos, etc. ¿Cuántos problemas físicos causa el desorden alimenticio? ¿Cuántos problemas económicos causa el desorden en la economía familiar? Y así podríamos dar un sinfín de ejemplos.

El desorden no nos deja ser efectivos, precisos, genera distracciones y demás cosas, volviéndonos inoperantes.

3) Primero Dios, después lo demás. Las palabras de Jesús siguen resonando hoy en pleno siglo XXI, llamándonos, incitándonos al orden para poder ser receptores de todas sus bendiciones.

Primero Dios, y a continuación vendrán las añadiduras, no al revés. Si tú buscas a Dios pensando solo en las añadiduras, déjame decirte que te frustraras y mucho.

Un último consejo. Si estás en un sitio donde solo se habla de bendición más bendición, prosperidad más prosperidad, pero nunca te amonestan acerca de ordenar tu vida espiritual, familiar, económica, etc, te aconsejo que huyas de allí. Nunca nadie crecerá alterando principios establecidos por Dios!

El salmo 50.23b dice: `…y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios´. Otro salmo dice: `ordena mis pasos con tu palabra´. Evidentemente el orden es algo que a Dios le interesa y mucho, y nosotros deberíamos prestar atención a las cosas que le interesan a Dios, para no perdernos aquello que él ha pensado y planeado para cada uno de nosotros.

No te pierdas la enorme oportunidad de recibir lo mejor del cielo por el hecho de vivir una vida desordenada. Que tengas un día híper bendecido!

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.