De la oscuridad a la luz

Escrito el 08/08/2016 - 9:29am Por Carlos Hernández Zamora

De las tinieblas a la luz Los gritos contínuos de las personas alertaron rápidamente al ciego. Su oído desarrollado le permitía percibir cualquier movimiento. Como todos los días acostumbraba a sentarse en el camino. Para él todos los momentos eran iguales, esclavizado en la oscuridad, a expensas de que otros le hicieran daño, acostumbrado a vivir de la caridad pública. Ese día algo pasaba, escuchó los gritos y se dio cuenta que era un personaje muy importantes que llegaba a la ciudad, era un hombre cuya fama se había extendido por todas partes.No tardó mucho tiempo en saber quien era. Su nombre era Jesús. Estremecido por una emoción tan grande, comenzó a gritar, a clamar el nombre de Jesús. No era nada fácil, pues tenía que luchar contra varios obstáculos:

*«Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando» Lo primero que tuvo que vencer fue su propia existencia. Estaba acostumbrado a vivir de manera estática. Recibía la limosna de la gente. Este hombre reprendió su condición y empezó a accionar para mejorar  su existir. No se conformó con su situación sino que comenzó a luchar por tener un cambio en su vida.
¡Cuantas veces has estado atrapado en la cárcel del conformismo y la luz del evangelio no ha llegado hasta ti!

La ceguera del pecado produce una oscuridad que contamina toda la visión espiritual y muchas personas perdieron esa esperanza, sin embargo Bartimeo presenta un ejemplo de lucha:  venció su primera batalla.El primer paso siempre es difícil pero cuando decides levantarte es lo mejor.

La segunda prueba fue luchar en contra de la multitud. «Muchos le reprendían para que callase» Mr. 10:48 . En la mentalidad humana existe una discriminación social, queremos elegir las almas que deben recibir la salvación, y nos enfocamos en la posición social, en su presentación personal  y de inmediato se piensa que son aptos para entrar en el reino de Dios. El rechazo de las personas «discapacitadas» es muy común ya que creemos que no son indispensables, pero la gracia de Jesús busca a los pecadores en todos los lugares que la sociedad los ha confinado. En el caso de Bartimeo según el pensamiento humano,  no merecía ser sano,pero la actitud de él era otra, lucharía por su anhelo: «Hijo de David, ten misericordia de mi». Este clamor tan sincero y  elaborado en un corazón humillado, logró detener al Maestro.

Bartimeo recibió el llamado de Jesús. Por fin su petición, su deseo iba a ser cumplido. ¡Qué bendición saber que Dios solo está esperando nuestro clamor para actuar.! Tres condiciones faltaban:
«Ten confianza». Como ciego había desarrollado la desconfianza como una arma de reacción en contra de todos los vejámenes . No era fácil caminar en la vía de la bendición y depositar su seguridad en esta palabra. !Cómo nos hace falta en nuestros días tener toda nuestra confianza en Jesús! Las promesas de Dios son confiables.

«Levántate». El estar sentado junto al camino lo había esclavizado de por vida .La raíz del pecado nos mantiene prisioneros y nos impide gozar de las grandes bendiciones . «Estar muertos en delitos y pecados» Efesios 2:01 nos inmoviliza pues el pecado es como un pantano, entre más nos movemos mas nos hundimos. ¡Qué esfuerzo tan grande ! Bartimeo se levanta. Hombres y mujeres han hecho ese gran paso. Se han levantado. Dios ha cambiado sus vidas.

«Te llama» Su voz recorre los diferentes puntos cardinales de nuestra vida, El llama al pecador a cada instante. Bartimeo tenía su sentido del oído desarrollado , así que podía percibir esa invitación. ¡No se de que forma Jesús te esté llamando, pero no tardes en llegar!
Por último «arrojó su capa». Ya no la necesitaría mas, viviría al abrigo del Omnipotente. Con promesas de seguridad eterna y sobre todo viviendo la luz de un nuevo día. ¿Cuales son las cosas que debemos arrojar ya que nos impiden ir a Jesús?

Por fin el momento anhelado. «¿Que quieres que te haga?» «¡Qué recobre la vista!» Imagínate este instante, viviendo en la oscuridad, sin ver las puestas de sol, las praderas, su familia, ahora recibiendo la vista.Ya me imagino los saltos de alegría, lágrimas y todo tipo de emociones encontradas.
Después de estar esclavizado « sentado en el camino» ahora tenía una dirección en su vida:«Segur a Jesús en el camino». Por tanto tiempo viviendo en la oscuridad pero de pronto su vida era otra.
Quizás te encuentres perdido debido a la ceguera del pecado, viviendo en un mundo de oscuridad espiritual, quizás ya estés conforme con tu situación y lo has intentado todo, pero no detengas, Jesús está cerca de ti, movilízate hacia el camino de la salvación.

Acerca del autor
Carlos Hernández Zamora

Educador de generaciones, orientado al estudio de la literatura y lenguas extranjeras. Me agrada escribir cuentos y ensayos. Creo en las capacidades de las personas para salir adelante. Analítico en las problemáticas sociales. Constante en el estudio, pues sé que un pueblo educado es un ente libre de la ignorancia. Aficionado a la tecnología, lector activo y participativo de la Biblia. Bloguero de Onda Exclusiva en la sección de «vida cristiana» y «acción social».