Depende del cristal

Escrito el 02/07/2017 - 9:34pm Por Carlos Hernández Zamora

La misión había sido designada, cada uno de los dos grupos  recibió una orden específica. Emprendieron el camino, con el pensamiento lleno de inquietudes, tratando de buscar respuestas a sus múltiples interrogaciones. Cruzaron lugares exuberantes y contemplaron una vegetación nutrida de viñedos y otros detalles. Escudriñaron alrededor de la zona y descubrieron aspectos muy importantes según el punto de vista. Pasaron los días y por fin regresaron al campamento. El primer grupo expuso la situación: -«Somos como langostas a la par de ellos. No podremos vencer». El segundo grupo exclamó: «Si el Señor se agrada de nosotros, nos llevará a esa tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel.»

Cada uno de estos hombres que emprendieron una misión, tenían una respuesta distinta, para el primer grupo, la victoria era imposible, pues se habían enfocado en la apariencia del enemigo, su estatura, su fortaleza y habilidad, por lo que transmitieron un sentimiento de cobardía al pueblo israelita. Aun no tenían clara la promesa de Dios de que los llevaría a una tierra que fluye leche y miel. Mientras que Josué y Caleb confiaron en las promesas divinas y aunque también vieron a los gigantes de la raza de Anac, no se intimidaron sino que al contrario, se llenaron de fe en la seguridad de la tierra prometida.

Somos transmisores de buenas o malas noticias, con las que podemos comunicar un mensaje positivo o negativo. Nuestras palabras pueden animar o desanimar y manifestar mediante la sugestión y desconfianza un sentimiento de miedo y cobardía ante los problemas que afrontamos. El negativismo pesa grandemente, que muchas veces podemos escuchar voces o pensamientos fuertes que tratan de controlar nuestra vida. La forma de hablar, de pensar, de actuar se ven afectados cuando se generan mediante la conducción de un sentimiento de negativismo. Nos volvemos escépticos a las promesas de Dios, hasta que nuestro nivel de fe se va debilitando y comenzamos a fabricar ciertos elementos supersticiosos que producen una autoconfianza hasta llegar a una dependencia irónica basada en un albedrío sobre el cual queremos forjar una vida libre para llenarla de la filosofía propia.

Una persona negativa puede contagiar a muchos, su espíritu de amargura puede esclavizar la vida de otras personas y pintarles un futuro gris y lleno de inseguridad, lo que afectara gravemente el desarrollo y crecimiento en todas las áreas. No en balde el Salmo 1 expresa una serie de principios sobre la forma de conducirnos, el apartarse de los grupos de personas que tienen un espíritu de contrariedad orientada al negativismo, con el objetivo de que seamos como un árbol productivo en todo tiempo.

Un pensamiento positivo, tiene muchos elementos que cuando se concentran en un punto de equilibrio, se convierte en un arma eficaz para luchar contra todo tipo de contrariedades. Caleb y Josué lo sabían muy bien. Crecieron bajo la enseñanza de Moisés y de otras personas que tenían un pensamiento positivo enfocado en las promesas de Dios Todopoderoso.

Quizás para ti, todo este saliendo mal, pero  otra persona, aprovecha todas las situaciones contrarias y busca lo que le puede sacar provecho para convertirlo en éxito, lucha y mantiene longanimidad para poder obtener el triunfo. La vida no es fácil de llevar. Tendrás días buenos y malos, pero la clave está en confiar en las promesas de Dios. Siempre recuerdo el versículo: Salmos 118:24 «Este es el día que hizo el Señor, estaremos alegres».     Cuán poderosas son estas palabras que controlan las acciones que se suscitaran en todo el tiempo.

Los problemas siempre estarán a la orden del día, algunos prácticos de solucionar, otros casi imposibles, pero en cada uno de ellos, Dios se está moviendo. Si, Él no está quieto sino que utiliza todos los requerimientos para probar tu fe. Te coloca en el campo de batalla para que utilices tus recursos y salgas del problema. Tal situación la pasó José en Egipto cuando sufrió una serie de vicisitudes que se tradujeron en bendiciones.

Apartarse de lo negativo, sería la solución, creer que somos capaces de vivir en paz, con el pensamiento en Dios, según Isaías 26:01: «Tú guardarás en perfecta paz, aquel cuyo pensamiento en ti persevera. » Los grandes personajes de la Biblia sabían que las promesas divinas, transmitían una seguridad y una confianza que una vez divulgadas, contagiaban paz y seguridad.

Depende del cristal con que se miren las cosas. Este pensamiento producto de un escritor español, se contextualiza en nuestras acciones. Si queremos pensar de manera negativa, estaremos desechando el poder interventor de Dios para solucionar los problemas o si pensamos positivamente, lograremos salir avante de los impases que se presentan.

Si tu visión es borrosa, no podrás ver los días llenos de sol, el viento suave de la mañana que mecen las flores del jardín, la lluvia que cae y revitaliza la tierra para que el campesino tenga una cosecha abundante. Debemos cambiar de lentes, si, dejar a un lado los de  la visión negativa y enfocarse en  los pensamientos positivos.

No alimentes tu mente con el negativismo. Cambia de dieta y empieza a nutrirte de pensamientos de poder. Haz como Caleb y Josué. Inténtalo y tendrás buenos resultados.

 

 

 

 

Acerca del autor
Carlos Hernández Zamora

Educador de generaciones, orientado al estudio de la literatura y lenguas extranjeras. Me agrada escribir cuentos y ensayos. Creo en las capacidades de las personas para salir adelante. Analítico en las problemáticas sociales. Constante en el estudio, pues sé que un pueblo educado es un ente libre de la ignorancia. Aficionado a la tecnología, lector activo y participativo de la Biblia. Bloguero de Onda Exclusiva en la sección de «vida cristiana» y «acción social».