El importante es Él

Escrito el 15/11/2017 - 11:40am Por Diego Carrasco

JESUS+

San Juan 3.30 dice así: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”. Otra versión dice: “Él debe tener cada vez más importancia y yo tenerla menos”. Y otra versión dice: “Ahora a él se le debe poner más atención y a mí menos”.

¡Qué interesante es lo que Juan nos está diciendo! Nos ayuda a enfocarnos correctamente, nos ayuda a entender de qué se trata este asunto, o mejor dicho, nos ayuda a entender de QUIÉN se trata. Notemos esto. El ministerio de Juan el Bautista estaba en pleno crecimiento, en plena expansión, y se veía “amenazado” por un nuevo ministerio o liderazgo que aparecería en escena. Sin embargo, nunca el corazón de Juan abrazó tal pensamiento. Es en estos momentos donde uno ve la verdadera grandeza de un verdadero cristiano. Quiero compartirles algunos pensamientos al respecto…

1) No competimos, nos complementamos. Es interesante ver como muchas veces se desatan ciertas “competencias” dentro de las congregaciones para ver quien ocupa el primer lugar, y esto y aquello, y lo otro. Obviamente, quienes tienen ese espíritu, son personas que no han entendido de qué se trata este tema.

Pensemos por un momento en la figura que el apóstol Pablo utilizó con suma frecuencia para hablar y explicar lo que es la iglesia: el cuerpo humano. Pablo traza un paralelismo mediante esta figura y dice que, así como el cuerpo humano se compone de muchos miembros, todos ellos con funciones y capacidades diferentes, así también la iglesia, que tiene diferentes miembros, todos ellos útiles, necesarios e importantes, cada uno haciendo lo que debe y respetando la labor de otro. Eso es complementarse, no compite el corazón con el riñón, se complementan, entienden que cada uno de ellos cumple una función y que esa función es importante.

¡Por favor! Que nadie piense o crea que esto es una competencia contra quien está a mi lado. Quien piense así es alguien inmaduro, que no ha entendido la idea de cuerpo. En el cuerpo humano, los miembros no compiten entre ellos, solo se complementan. Cada uno hace y desarrolla su función, ¡y lo hace bien! Ocúpate en desarrollar tu función, y en hacerla bien… Cuando no cumples con tu función, obligas al resto del cuerpo a trabajar más, exiges mucho más al resto, y eso el cuerpo lo siente también.

Juan fue llamado por Dios para una tarea: Preparar el camino del Señor. A eso debería limitarse, y luego vendría Jesús a completar su parte en este asunto. Complemento Sí, Competición No.

El problema es que muchos quieren ser solo ellos, y no dan lugar, no generan el espacio para que otros puedan hacer su parte. No otorgan el lugar para que otros entren en escena. Tienen una actitud hiper competitiva, son ellos o no es nadie. Juan nos muestra cuál debe ser nuestra actitud y enfoque.

2) Haz que muera todo egoísmo. Tenemos que dejar de lado toda actitud egoísta, porque el egoísmo te centra en ti mismo y te lleva a olvidar que el importante es Jesús. ¡Nadie más merece nuestra máxima atención!

El egoísta no comparte, el egoísta no ve las necesidades del resto, porque solo piensa en él y en sus necesidades. El egoísta no piensa en el equipo, solo piensa en ser él la “estrella”, y los demás que revienten. Juan tenía en claro que él no era el importante en esta historia, el más importante siempre fue, es y será Jesús, ¡nadie más! “El que viene detrás de mí”, decía Juan, en obvia alusión a Jesús.

Hay cristianos que viven queriendo ser ellos el ombligo del mundo y no dejan espacio ni siquiera al mismo Señor para que él se manifieste. Hay que cambiar esa actitud ya…! Cristianos que, si no les das el lugar que buscan se enojan, se ofenden, y se marchan sin mediar explicación alguna. Señales de inmadurez…

Personas que creen que si ellos no hacen las cosas entonces todo va a salir mal, verdaderos mala onda, verdaderos pesimistas, que solo tienen fe para lo negativo. Juan fue grande a los ojos de Dios porque supo salir de la escena a tiempo, en el momento justo, y darle el lugar central al único que lo merece: Nuestro Señor Jesús.

Como iglesia debemos recordar siempre y no olvidar nunca que el más importante en todo lo que logremos, hagamos y alcancemos es y será Jesús, nadie más.

3) Es necesario Menguar. ¿Qué significa menguar? “Hacer que algo sea menor en cantidad, tamaño, intensidad e importancia”. En otras palabras, lo que Juan estaba diciéndose y diciéndonos es: “Ni tú ni yo somos los importantes en esta historia. El importante es JESÚS”. Solo cuando disminuya la importancia que nos damos a nosotros mismos es cuando la figura de Jesús sobre nosotros adquirirá mayor relevancia. Solo cuando apaguemos las luces de nuestras capacidades es cuando la luz de Jesús podrá brillar con mayor intensidad sobre nosotros. Tienes que menguar, debes menguar si deseas que Dios se manifieste sobre tu vida. Has que mengüe tu carácter para que el carácter de Cristo en ti sea lo que sobresalga, has que mengüe tu conocimiento para que sabiduría del cielo venga sobre ti con más fuerza. ¡Mengua, mengua, mengua! Te bendigo…!

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé “Más ALTO”, Escritor y Conferencista, casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.