En Caída Libre

Escrito el 03/12/2013 - 11:33pm Por Diego Carrasco

CAIDA LIBRE 2

“El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. (Proverbios 28. 13)

Cierta vez, David el rey de Israel, decidió quedarse en el palacio, mientras el resto del pueblo estaba en el frente de batalla. Dice el texto de 2ª Samuel 11, que “en el tiempo en que los reyes salen a la guerra”, él decidió quedarse en el palacio, tal vez cansado, agotado, etc.

Lo cierto es que ese día y por su propia decisión, comienzan una serie de eventos que van marcando la caída de uno de los hombres más importantes del pueblo de Dios, un hombre que según la óptica del mismo Dios, era conforme a su corazón.

Primer error que cometió: No ocupar su lugar de liderazgo. No podemos seguir pensando que se puede liderar a un pueblo desde el escritorio, o en este caso, desde el palacio. La gente necesita ver a sus líderes siendo los primeros en salir, en ir al frente dando el ejemplo.

Quizá haciendo alarde de su posición, quizá pensando que por ser el rey podía darse ciertas licencias. Lo concreto es que esa primera decisión fue el primer escalón de una serie de desaciertos que culminarían en tragedia. Recuerda: cuando no ocupas tu lugar, te expones a lo trágico.

Cuando no ocupas tu lugar como padre, como madre, estás exponiéndote y exponiendo a tu familia a situaciones tremendamente desagradables. Cuando no ocupas tu lugar como líder, hay serios peligros, considéralo!

Segundo error: dice que él “vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, que era muy hermosa”. Permanecer viendo lo que no debes ver te conduce irremediablemente al pecado, al desastre. Tú sabes que es correcto ver y que no es correcto ver, si permaneces viendo lo incorrecto, terminarás mal. Jesús mismo se encargó de dejar bien en claro la importancia de tener sumo cuidado con aquello que miramos. Podemos leer en Mateo 6.22 y 23, y Lucas 11.33 al 36. Y también en Mateo 5.27.

Tercer error: Tomó lo prohibido. Como lo mencioné antes, quizá David pensó que por ser el rey, tenía el “derecho” de hacer y deshacer a su antojo, acaso alguien se atrevería a contradecir al rey? Alguien se opondría a su decisión? David cruzó la raya que separa a la autoridad del autoritarismo. Y eso es algo que sucede hoy también con muchos líderes que confunden autoridad con autoritarismo, y solo consiguen que la gente responda a sus órdenes no por obediencia o sujeción, sino por temor, por miedo a lo que pueda venir. No te atrevas a tocar lo que Dios ha determinado que no te corresponde!

Un consejo. Si tu líder te pide algo que sabes va contra la voluntad de Dios, aún cuando lo justifique “espiritualmente”, te recomiendo que huyas de ese lugar, por tu salud espiritual hazlo!

Cuarto error: Para tapar un pecado, cometió otro pecado. Es decir, con el adulterio consumado, ahora llegaba el momento de ver que sucedería con el marido de la mujer que el había tomado. Y para completar esta serie de situaciones desafortunadas, manda a matar al marido de Betsabe. Un pecado para tapar otro pecado.

Entiende bien esto. Cuando una persona entra en una situación de pecado, en realidad detrás del “pecado más visible” hay otros pecados que fueron “tapándose”. Cuando alguien adultera como en este caso, se empieza a descubrir que detrás de ese pecado hubo mentiras, hubo codicia, engaños, etc, nunca es un pecado, es un conjunto de pecados que se van “escondiendo” para dar lugar al pecado “mayor” digamos.

Pero no todo queda aquí. Pasa el tiempo y el rey de quien Dios dijo que era según su corazón, mantenía oculto su pecado (o sus pecados, si así lo prefieres). Tuvo que aparecer un hombre llamado Natan quien a través de una historia pone al descubierto el pecado de David, y le advierte que delante de Dios, su pecado seguía sin confesarse. David siente que todo ha sido descubierto y que ya no puede seguir más así, pero la historia nos narra, que a partir de este momento, la vida y el reinado de David ya no tuvieron el esplendor que supieron tener. Tristemente, todo comenzó a tener un final inesperado, el menos deseado.

A partir de aquí, la vida de David comienza un descenso en caída libre. A raíz de su pecado, muere su hijo, y siguen una serie de consecuencias que sacuden la vida de este hombre, que teniéndolo todo, por una mala decisión, por dar un paso en falso, comienza a descender en su vida personal, familiar y ministerial. Una vida en caída libre.

Si algo está mal en tu vida, arréglalo ya, no lo postergues, no esperes que venga alguien a desnudar tu corazón solo porque no te has atrevido a confesar tu mal proceder. Dios te ama, y eso no está en discusión. Lo que sigue a continuación, depende de ti. Que tengas un día híper bendecido!

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.