La Gran Omisión

Escrito el 15/03/2016 - 11:53am Por Diego Carrasco

La gran omision

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. (San Mateo 28.20)

¿Qué nos quiso decir Jesús cuando hizo mención respecto de hacer discípulos? ¿En qué pensaba el Maestro cuando citó esta palabra? ¿Tiene relevancia hoy el hacer discípulos? Estas y otras preguntas me surgieron al pensar en ello. Lo cierto mi estimado lector que tú y yo deberemos revisar seriamente esta cuestión, porque de lo contrario, seguiremos errando al propósito supremo de Dios.

El texto citado al comienzo, es lo que se conoce o denomina como La Gran Comisión, es decir, es el gran pedido, el gran encargo de Dios hacia quienes somos sus representantes en la tierra. El plan de Dios como parte de la extensión de su Reino, incluía el discipulado de nuevas personas en diferentes sitios a lo largo y ancho del planeta tierra. Pero tengo la impresión de que algo nos pasó en el camino, algo nos ocurrió que nos hizo perder de vista este aspecto del evangelio.Algo sucedió que nos llevó a olvidar el aspecto más importante que como cristianos tenemos, y algo tendremos que hacer para recuperar y llevar a cabo el programa de Jesús para el ser humano.

Veamos. ¿Qué significa Omisión? “Abstención de decir o hacer algo voluntaria o involuntariamente / Falta que se comete por haber dejado de decir o de hacer una cosa. Descuido del que está encargado de una cosa”.

Omisión es “la abstención de hacer o decir algo. También es una falta, un descuido o una negligencia por parte de alguien encargado de realizar una tarea y que no la realiza”. Procede del latín omissĭo, -ōnis. Se pueden considerar como sinónimos de ‘omisión’ palabras como: olvido, falta, distracción, supresión, descuido y negligencia.

¡Que interesantes apreciaciones obtenemos al meditar en la definición de la palabra Omisión! El paso de Jesús por la tierra dejó huellas imborrables en la vida de aquellos que tuvieron la posibilidad de recibir algo de su mano, pero sobre todo, en la vida de aquellos que estuvieron junto a él, que caminaron con él, que disfrutaron de su compañía, y sobre todo, ¡que recibieron de su boca los misterios del Reino de los Cielos!

Tres años de su vida fueron invertidos en el discipulado de hombres comunes y corrientes, (¡si, como tú y yo!), conocedor el Maestro de que llegaría el día y la hora en que él ya no tendría esa posibilidad y que alguien debiera continuar con esa sublime tarea. Los primeros discípulos que estuvieron con Jesús, abrazaron sus principios y enseñanzas, y entendieron que ellos debían continuar con el legado de Jesús a las próximas generaciones, y de esa forma, el mensaje eterno, vivo, poderoso del Evangelio, de las Buenas Noticias del Reino de los Cielos continuaría alcanzando a más y más personas en el mundo.

El establecimiento de discípulos fue lo que permitió dar comienzo a lo que luego se conoció como Iglesia. Podríamos entonces afirmar que, la Iglesia es la comunidad de discípulos de Jesús, personas que han abrazado sus principios y enseñanzas. Ahora bien, ¿Por qué entonces hablamos de La Gran Omisión? ¿Qué es lo que ha ocurrido en el medio? Los primeros discípulos renunciaban a todo por el solo hecho de haber abrazado la causa de Jesús, y dejaban todo a un lado, abandonaban todo aquello que pudiera siquiera distraerlos de lo que consideraban su gran meta.

Hoy, en este siglo XXI, abarrotado de tanta tecnología, donde a diario surgen propuestas que a simple vista parecieran ser vitales, la Iglesia pareciera haber perdido de vista la Gran Comisión, transformándola en la Gran Omisión. Sea por distracciones, por negligencia, por olvido o descuido, la tarea de hacer discípulos ha quedado relegada, derivando esto en la simple misión de hacer miembros. Hemos cambiado el eje y el enfoque, hoy muy pocos piensan en hacer discípulos, mientras la gran mayoría solo busca obtener miembros. ¿La diferencia?

Mencionaré solo algunas diferencias entre el miembro y el discípulo. Presta atención, y trata de identificarte tú también…

1) El miembro lucha por crecer, El discípulo lucha por reproducirse. 2) El miembro quiere que le sirvan; El discípulo se atreve a servir. 3) El miembro entrega parte de sus ganancias; El discípulo entrega su vida. 4) El miembro puede caer en rutina; El discípulo está en constante actividad. 5) El miembro vale para sumar. El discípulo vale para multiplicar. 6) Los miembros son trastornados por el mundo. Los discípulos trastornan el mundo. 7) El miembro dice ojalá! El discípulo dice Heme aquí! 8) El miembro es valioso. El discípulo es indispensable. 9) Hacer miembro de un discípulo es poner cepo al que anda en el camino, hacer discípulo a un miembro es dar alas a la evangelización.

Esto es algo que leí por allí y me pareció oportuno compartirlo, pensando en complementar esta reflexión de este día. Lo cierto mi querido amigo, es que si deseamos que la Iglesia de Jesús crezca y avance, siendo lo que Dios soñó que fuera, deberemos volver a la Fuente, al inicio, tendremos que retomar lo que hemos olvidado por el motivo que fuere, pero que hemos dejado a un lado.

Tenemos que volver a recordar las palabras de nuestro Señor, cuando nos dijo que nuestra tarea consistiría en hacer discípulos. El no cumplir con esta tarea nos convierte en personas negligentes, no dignas de confianza. La Gran Comisión es “id y haced”, la Gran Omisión es esperar que vengan y que alguien lo haga.

Cuando como Iglesia volvamos a darle prioridad al discipulado, veremos el avance del Reino de los Cielos en nuestras ciudades y naciones, mientras estemos distraídos con otras cuestiones, entonces solo estaremos omitiendo lo central del mensaje de Jesús, haciendo que la Gran Comisión se transforme en la Gran Omisión.

Discípulos, de eso se trata… ¡Que tengas un día híper bendecido!

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.