La Mala Fama de Dios

Escrito el 08/11/2018 - 2:16pm Por Diego Carrasco

LA MALA FAMA DE DIOS

 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. (2º Corintios 5.20, RV1960)

Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios». (NVI)

Un embajador es el representante de un determinado país ante otro, o ante una organización internacional. En el lenguaje común, el término se aplica al representante ubicado en la capital de un país extranjero.

Deberemos agregar que si un embajador realizara mal sus funciones, el país receptor puede elevar un informe al país de origen de dicho funcionario, solicitando el cese de sus funciones, y el país de origen actuará según crea correspondiente, quitándole todo su respaldo.

Y Pablo usa esta figura para hablarnos respecto de nuestra función dentro del Cuerpo de Cristo. Nosotros somos enviados en NOMBRE DE CRISTO, es decir, cuando vamos a algún sitio vamos representando al Señor y a su Iglesia, por lo cual debiéramos desarrollar nuestras funciones de la manera apropiada, correcta, fielmente, etc.

Mis queridos amigos, saber que representamos a Jesús es un altísimo honor, el más alto de los que pudiéramos recibir en nuestra vida, pero también conlleva una gran responsabilidad, por lo tanto, no podemos hacer las cosas de una manera liviana.

Me sorprende y cada vez más, la cantidad de personas que tienen algo negativo para mencionar respecto de aquellos que han ejercido o ejercen actualmente alguna función, o que simplemente forman parte del Cuerpo de Cristo.

Hace unos días, alguien me señalaba que se sentía decepcionado de los cristianos y del cristianismo, debido a una serie de situaciones por las que él estaba atravesando y que obviamente incluía a cristianos. Cristianos que no son tal, líderes que solo lo son nominalmente hablando, hombres y mujeres que no representan al Cristo de la Biblia, y que por ende, lo dejan muy mal parado. La conclusión es: Si así es Dios, no me interesa entonces saber más de ese Dios, obviamente, se le ha hecho muy mala fama a Dios.

De tanto en tanto, suelen salir a la luz hechos de personas que, en nombre de Dios, hacen y/o realizan una serie de cosas que lo dejan a Dios, mal parado. Pastores, líderes y miembros de organizaciones cristianas, que proceden de maneras incorrectas, buscando alcanzar sus propios beneficios personales, por encima del bien común, usando artilugios que poco tienen que ver con las Escrituras.

En nombre de Dios se hacen declaraciones que terminan rozando lo herético, pero que el trasfondo es algún interés personal, aunque eso los lleve a estar enfrentado con media congregación. Hombres que por avaricia piden y demandan de su gente cosas que no son lógicas, regalos costosos, ofrendas “especiales”, ofrendas “recontra – especiales”, utilizando por ejemplo, términos como Honra, Paternidad, etc.

Hace dos años que, junto a mi esposa, pastoreamos una pequeña pero hermosa congregación, y con mucho temor llevamos adelante este trabajo, que para nosotros no es rentado, ya que no percibimos dinero por realizarlo. No estoy diciendo que quienes sí perciben un sueldo por su labor pastoral están errados, entiendo de qué se trata. Pero en esta oportunidad, hablo de aquellos que, en nombre de Dios abusan…

Al principio, hasta me daba vergüenza y rogaba que mis hijos no dijeran nada acerca de que su Padre era pastor, me daba vergüenza pero no por mí, sino por lo que pudieran oír ellos acerca de esto, no quería que ellos pasaran un mal momento, ya que lamentablemente lo primero que se dice acerca de los pastores, es que se quedan con todo lo que es de los miembros de sus organizaciones, te soy sincero, luché mucho con eso, hasta que me rendí y dije: “Me basta con saber que Dios me conoce..”

Insisto. Ser embajador del Reino de los Cielos es un honor, y así lo vivo, pero me entristece cuando recibo noticias del calibre tal como: “Allá me piden todo el sueldo y que viva por Fe”, “En aquel lugar, se nos pide que todo el tiempo demos todo, y si no tenemos entonces que pidamos prestado para dar”, “Aquel pastor me pidió que ponga mi casa de garantía para tal cosa”, “A los siervos hay que honrarlos con lo mejor de lo mejor”; etc, y tantas frases trilladas, que suenan ridículas e imposibles de buscarles algo como para que cuadren con lo escritural.

¿Por qué? ¿En qué piensan estas personas a la hora de hacer semejantes pedidos? Hay conceptos o pensamientos dentro del pueblo cristiano, que son tristemente célebres. Por ejemplo, “mientras más cosas logras más bendecido por Dios eres, y por lo tanto, Dios te respalda”. Así lo creen y lo confiesan muchos, pero el tema es que mientras algunos logran más, hay quienes no logran tanto y por ello, terminan decepcionados al sentir que Dios sí hace acepción de personas.

El líder que tiene el salón más grande de la ciudad, es según esta manera de pensar, el más bendecido, pero pensemos por un momento en cómo hace para sostener dicho lugar cuando las personas que se reúnen allí es apenas un puñadito.

“Hay que soñar en grande”, “Dime el tamaño de tu sueño y te diré el tamaño de tu Dios”, y todas frases que suenan muy bonitas, pero que indican una tremenda responsabilidad/irresponsabilidad. Creo en que hay que tener sueños que nos impulsen a crecer, pero también creo en los principios de la Palabra de Dios que me dicen que, por ejemplo, si soy fiel en lo poco Dios se encargará de llevarme a lo mucho.

Así creo que funcionó, y así creo que puede funcionar hoy, el tema es saber si estamos dispuestos inclusive y a pesar de este principio, a conformarnos con aquello que Dios nos dé y no usar el nombre de Dios para saciar “nuestras aspiraciones inconformistas” de más y más.

El tema será saber si somos capaces de pensar que Dios necesita hombres y mujeres que sean dignos representantes de aquel los llamó y los comisionó, por encima aún de sus propias necesidades, tal como lo expresara el gran apóstol Pablo, cuando decía que “en todo y por todo estoy enseñado, así como para estar saciado como para tener hambre”.

Claro, no suena popular ese mensaje por estos tiempos y acaso aquí encontremos la respuesta a todo lo que venimos hablando, en mi caso escribiendo. El hambre y la sed de popularidad nos empujan a que, de manera desmedida, busquemos lograr nuestras propias metas y sueños, sin considerar a los que están a nuestro alrededor.

Entonces, usamos a Dios para nuestro beneficio personal, dejando como saldo miles de heridos, que tal vez alguna vez puedan volver a la casa del Padre en busca de lo que denominamos restauración. Gente que ha perdido sus bienes por causa de haberse topado en su camino con líderes inescrupulosos que solo atinaron a mirar su propio ombligo, gente que inclusive ha perdido su familia por cuestiones ministeriales de este calibre, respondiendo al “hay que darlo todo por el Señor”.

Es verdad, hay que darlo todo por el Señor, pero con la convicción de que lo hacemos por Motus Propio, y no por la manipulación de un hábil y astuto líder, cuyo dios es su propio vientre. Si te encuentras al lado de algún líder así, mi recomendación es: “¡Huye de allí! ¡Corre por tu vida! Hay muchos líderes que, gracias a Dios, honran el llamado que un día recibieron y son fieles embajadores del reino de los cielos. Búscalos allí en tu ciudad, y súmate a sus filas, allí todo estará mucho mejor.

Dios es bueno, sus pensamientos hacia nuestras vidas son de bienestar, el único y complejo problema es que a Dios se le ha hecho mala fama. Si eres líder de alguna congregación, te ruego en nombre de Dios, que trabajes honradamente y no por ganancia deshonesta, levanta bien en alto el Nombre de Jesús. Somos embajadores en nombre de Cristo, seamos fieles representantes de él y de su Iglesia. Te bendigo!

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.