Marcados por un sueño

Escrito el 03/03/2015 - 10:38pm Por Diego Carrasco

SUEÑOS

“Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio significado”. (Génesis 40.5)

Cuando leo esta historia, me sorprendo al ver la capacidad que tienen algunas personas para soñar, y soñar mal. Todos tenemos la maravillosa capacidad dada por Dios de soñar con algo grande, algo que nos cambie la vida, algo que nos lleve a otro nivel, porque en definitiva, soñamos con y para eso: mejorar en todos los niveles de nuestra vida.

Esta historia nos muestra a dos personajes, que nos servirán de guía para lo que pretendo transmitir hoy. Hablamos del copero y del panadero del rey de Egipto. Estos dos hombres estaban en prisión por delinquir, según nos cuenta la Biblia. Algo sucedió, algo que molestó y mucho al rey, pero eso no les impidió seguir soñando. Quiero destacar esto como un aspecto positivo en sus vidas, hago referencia a que siguieron soñando aún estando en prisión.

Lo primero que quiero recordarte en este post es que las circunstancias no deben hacer que pierdas la capacidad de soñar. Ellos estaban en prisión, pero aún así, seguían soñando. Mi querido amigo, no dejes que las situaciones que puedas estar viviendo te quiten o arranquen de tu vida las ganas de seguir soñando, ¡no lo permitas!

La cárcel en la que puedas estar viviendo en este instante no debe arrebatarte las ganas de vivir, las ganas de soñar, porque al fin y al cabo, pregunto: ¿Qué es la vida sin un sueño? ¿En qué se transforma la vida si perdemos las ganas de vivir? Piénsalo.

No permitas que la prisión económica, de salud, en tu matrimonio, con tus hijos, etc, te quite las ganas de soñar con un mañana mejor. Algún día las cosas han de cambiar, si solo te atreves a seguir adelante, si puedes mantenerte de pie hoy.

También es cierto que quien delinque y sabe que ha delinquido con lo que puede “conformarse” es con ir a prisión y no saber cuando ha de recuperar su libertad. Pero ahí van ellos, el copero y el panadero, amigos y cómplices, ayer libres hoy presos, ayer empleados hoy sin empleo, ayer siendo hombres honestos y trabajadores, hoy señalados por toda una sociedad que no perdona a delincuentes.

Lo segundo que quiero señalar es que, la deslealtad tiene un alto costo sobre nuestras vidas. Cuando somos desleales con aquellos que están a nuestro alrededor, siempre pagaremos costos altos. Ellos no estaban presos porque al rey se le había antojado meterlos allí, habían delinquido, habían cometido actos ilícitos que derivaron en la reclusión de ambos.

El rey sintió que fueron desleales con quien les daba trabajo, y no les perdonó esa actitud. Mi querido amigo, la deslealtad en tu matrimonio, en tu trabajo, en cualquiera de las áreas de tu vida te hará pagar precios muy altos, incluyendo a tu propia vida. Lo puedes perder todo a causa de una deslealtad, ¡no lo olvides!

Sigamos un poco más… En prisión y con un sueño cada uno, un sueño que los inquietaba, un sueño que abría la puerta a un futuro desconocido, un futuro de esperanzas y de olvidos, de nuevas posibilidades de avance y de cerrar etapas de amargura, tristeza y decepciones, de fracasos y desaciertos. Tener un sueño es justamente eso, es anhelar salir de un estado que quizá es bueno, pero considerando que hay siempre algo mejor.

Lo tercero que quiero mencionarte es que, para que tus sueños se cumplan, tú necesitas tener contactos. Nunca llegarás a la realización de tus sueños sin establecer contactos, necesitas de otros para que alcances aquello que estás deseando, soñando. También es cierto que otros necesitan de lo que Dios te ha dado a ti.

Estos hombres de quienes venimos hablando necesitaban un José que interprete sus sueños tal como ellos habían soñado y les declare lo que acontecería en sus vidas. Hay una bendición que tú necesitas y esta se halla escondida en personas, porque Dios deposita sus bendiciones sobre personas. Recuerda esto: tú necesitas de otros y otros necesitan de ti.

Por último, quiero mencionar dos cosas más que sucedieron con estos hombres soñadores. José, haciendo uso de la sabiduría divina interpreta los sueños de ambos, y tal como lo interpretó, así ocurrió. La interpretación que hace José del sueño del copero nos da la pauta de que la prisión no alimentó en este hombre el deseo de superación, sino que se conformaba con volver a su mismo puesto, no quería nada más. Así le ocurre a miles de personas en este mundo, que se conforman con lo mismo, que no aspiran a más, que solo desean recuperar lo que ayer tenían, y quedarse ahí, sueños de conformismo…

Por otro lado, el sueño del panadero nos muestra que este hombre soñó muerte, desastre, tragedia,… ¡y así ocurrió! Quizá ignores la fuerza que tiene aquello que soñamos, pero lo cierto es que cada uno de nuestros sueños tienen la capacidad de meternos en un mundo nuevo, tienen la capacidad de marcarnos respecto a nuestro futuro, para bien o para mal. Este hombre soñó muerte, y muerte recibió.

Pregunto: ¿Qué tipo de sueños anidas en tu vida? ¿Qué ves en tus sueños? ¿Muerte, tragedia, desastre, conformismo, progreso? Ten cuidado con lo que estás soñando, porque ello te marcará por el resto de tus días.

¡Que tengas un día hiper bendecido!

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé “Más ALTO”, Escritor y Conferencista, casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.