¿Por qué mi pareja no funciona?

Escrito el 23/09/2014 - 12:08pm Por Diego Carrasco

PAREJA

La Biblia cita que es por falta de conocimiento que las cosas salen mal, entonces debemos ajustarnos a lo que ella nos indica para que la relación mejore. En esta ocasión quiero compartirles 3 puntos que necesitamos tener presentes para comprender porqué es que nos va mal como pareja, como matrimonio. Veamos.

Primero: No idealices a nadie. Dios dijo lo siguiente: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea” – (Génesis 2.18) En ningún momento Dios habló de ayuda perfecta, sino que citó la palabra idónea. Veamos la diferencia entre idónea y perfecta.

a) Perfecto: “Que tiene todas las cualidades requeridas”.

b) Idóneo: “Que tiene aptitud para alguna cosa. Adecuado”.

¡Todo ser humano aunque es creado de manera perfecta, comete errores! Por lo tanto, no existe la pareja perfecta. Si la pareja fracasa es porque ha habido errores en cuanto a la comprensión de la misma, entonces debemos tener presentes que no podemos ni debemos hacernos a la idea de que mi pareja es perfecta, porque creer eso puede generar mucho daño a la pareja en cuestión.

¿Qué sucede cuando idealizamos? Entramos en un mundo irreal que nos termina haciendo daño. Debemos tomar contacto con la realidad del otro, una realidad que elegimos compartir cada día de nuestras vidas, porque es lo que verdaderamente amamos, y con lo que verdaderamente conviviremos.

Si idealizas a tu pareja, estarás amando a alguien que en realidad no es, no existe, tienes que aprender a amarlo y respetarlo tal como él o ella es, entendiendo que tú tampoco eres perfecto. Tú también te equivocas, tú también cometes errores. Y ese reconocimiento de que no hay tal perfección, trae salud a la pareja. Ama a tu esposa, esposo, pareja, más allá de y a pesar de sus errores.

Segundo: Ten siempre a mano el recurso del perdón. “Porque sino perdonas a otros, tampoco tú serás perdonado”, esas son palabras de Jesús. ¿Por qué es importante este recurso? Porque como citábamos anteriormente, no hay hombre o mujer perfectos, hay errores y fallas que pueden lastimar el corazón de aquel a quien manifestamos amar, y sino hacemos uso del perdón, nuestra relación sufrirá muchísimo, al punto de pensar en la disolución de la misma.

“¡Es que él me lastimó demasiado!”, puedes argumentar. “Ella menosprecia todo lo que hago, no valora nada”, sostienes. Cuando Jesús estaba siendo maltratado, insultado, denigrado y preparándose para la cruz, pagando por aquello que tú y yo debíamos pagar, sentenció ese momento con una declaración que atravesó el tiempo y llega a nuestros días como ejemplo de aquello que también debemos hacer en momentos de dolor y amargura.

“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23.34)

Y a través de ese perdón soltado, es que pudo (y puede aún hoy) reconciliar al hombre con Dios padre, ¿entiendes? Sin perdón solo habrá amarguras y dolores que oficiarán de jueces en la relación dictando la sentencia fatal: el divorcio o separación.

En el matrimonio, donde la convivencia de la vida diaria produce roces, malos entendidos, desacuerdos, frustraciones y enojos, es necesario ejercitarse en conceder y pedir perdón. Decide perdonar, aunque cueste, pero hazlo. Tu pareja lo agradecerá.

Tercero: Haz todo lo que esté a tu alcance – Pablo nos enseña que el amor es superior, y que cualquier cosa que hagamos, sino está envuelta, recubierta y rellena de amor, no tiene sentido, somos como un platillo que suena a nada. “El amor nunca deja de ser”, dice 1º Corintios 13.8. A continuación, algunos consejos útiles.

1) Compromiso – En primer lugar debes tener claro que el matrimonio es una relación de por vida, por eso es un compromiso, ni tú ni tu esposo pueden decir: “Hoy me levanté con ganas de estar soltera/o”. Comprométete a cuidar y velar por tu relación de pareja.

2) Ten Cuidado con lo que Dices –En todos los matrimonios existen conflictos, así que cuando entres en conflictos con tu esposo ten mucho cuidado con lo que dices. Debes saber que una palabra puede causar mucho daño, y generar rencores que duran por años. ¡Cuida tu lengua!

3) Admira a tu Pareja –Esto sí que es efectivo, muéstrale respeto a tu compañero/a. Si tu pareja casi no pasa tiempo en la casa, es porque probablemente se siente más admirado/a en su trabajo que en su propio hogar. Elógialo, dile que es importante lo que él o ella hace, que estás fascinado/a con sus capacidades, no esperes que alguien más se lo diga.

4) Desarrolla la Habilidad de Manejar Conflictos- Aprende a pelear con tu pareja. ¡Sí, así como lees! Debes aprender a pelear con tu esposo o esposa. Trucos como no levantar la voz, gestos adecuados y un consejo realmente valioso y que desarma cualquier pelea, escrito por Salomón. “La blanda respuesta quita la ira, Más la palabra áspera hace subir el furor”. (Proverbios 15:1)

5) Aprende a Escuchar – Cuando se dan las discusiones tanto hombres como mujeres, queremos hablar y defender nuestros puntos de vista. Guarda silencio y escucha lo que Él/ Ella tiene para decirte.

Puede ser que para las personas, el amor se termine, pero para Dios es todo lo contrario. Para Dios el amor verdadero nunca deja de ser.

¡Que tengas un día híper bendecido!

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.