Que no te anestesien

Escrito el 25/02/2014 - 7:48am Por Diego Carrasco

ANESTESIA

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. (San Mateo 9.36)

Siempre que uno observa y estudia la vida de Jesús entiende y descubre que había una sola meta, un solo objetivo que ocupaba su mente, alma y corazón: el bienestar de las personas.

En cambio, la sociedad posmoderna y contemporánea en que vivimos nos invita constantemente a olvidarnos de todo y de todos, y pensar solo en nosotros mismos y aquello que más nos importa o interesa. Todo apunta en esa dirección: primero yo, luego los demás.

Ese es el Leit Motiv de un mundo que se ha vuelto insensible al dolor y las necesidades ajenas, de una sociedad que vive sus días anestesiada, adormecida, incapaz de sentir el dolor de otros.

Y frente a ese panorama, siempre me pregunto lo mismo. ¿Y la iglesia? ¿Y tú y yo? Muchos hemos escuchado mensajes como: `Alcance sus sueños ´, `Logre su vida ideal ´, y tantos otros mensajes que nos han bendecido e impulsado a creer que podemos vivir mejor. Pero que hay cuando lo único que nos interesa es nuestro propio bienestar sin importarnos lo que le sucede a quien está a nuestro alrededor!

Somos inducidos constantemente a mirar nuestro propio ombligo, es decir, mirar lo que me gusta, lo que quiero, lo que deseo, etc, y nada más. Nos transformamos en ídolos para nosotros mismos, Yo, Yo, Yo,…y nadie más que Yo!

Sin embargo, descubrimos que Jesús se dedicó a ver, a mirar detenidamente la situación en particular de las personas que en ese momento lo seguían. No fue una mirada por arriba, una mirada superficial, fue una mirada de manera detallada, con un ojo clínico. Nunca una mirada superficial de la realidad te dará el verdadero diagnostico de la situación. Hay cosas profundas en el corazón de la gente y que solo lo sabremos cuando nos detengamos (si, dije bien, hay que detenerse un momento!) a ver lo que está sucediendo.

Cuando Jesús veía a las multitudes sentía compasión por ellas, porque veía personas con diferentes necesidades, hombres y mujeres perdidos, cansados, fatigados, sin fe y sin esperanza, y entendía que él mismo era la oportunidad de Dios para ellos.

Ver lo que Jesús vió le provocó un intenso y agudo dolor. Dice el texto que tuvo compasión de quienes lo seguían en ese momento. La palabra Compasión también se traduce como: `Dolor de entrañas ´.

¿Qué ves cuando ves a tu vecindario? ¿Qué ves cuando miras a la gente de tu barrio, o ciudad? ¿Qué sientes a causa de lo que estás viendo? Si lo que ves no provoca en tí nada, es probable que tampoco hagas nada en favor de ello. Si no sucede nada dentro de tí cuando miras la realidad de las personas que te rodean, es muy probable que no muevas un dedo para intentar al menos cambiar la realidad de esas personas.

Jesús vió algo, fue conmovido en su ser por lo que vió, pero hubo algo más que ocurrió: accionó en favor de los involucrados en el asunto.

Mi querido amigo/a, el mundo no necesita especialistas que critiquen lo que sucede en él, el mundo necesita de gente que lo ame, que se conmueva por lo que sucede, y que ponga manos a la obra para lograr cambios importantes. De lo contrario, la realidad no solo no será modificada, sino que el mal seguirá ganando terreno.

Nota lo siguiente. Nos hemos pasado el tiempo criticando y condenando al mundo por el que Jesús vino, al que amó y por el cual se entregó, no te parece absurdo? Debemos amar este mundo (no el sistema que rige el mundo), amar y entregar lo mejor para que las cosas empiecen de alguna manera a ser distintas. Es tu responsabilidad, y también mía. Debemos hacernos cargo de eso.

No dejes que te anestesien, la anestesia te adormecerá e impedirá que sientas realmente el dolor que hay en muchos que están a tu alrededor.  Vé, siente, actúa, imita al Maestro. Esas personas necesitan un guía, alguien que los pastoree, y esa persona no es tu líder, ni tu mentor, eres tú! Sé la oportunidad de Dios para otros. Que tengas un día híper bendecido.

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.