Una Vida de Or- Acción

Escrito el 05/03/2018 - 6:34pm Por Diego Carrasco

ORANDO

 “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. (Marcos 11:24)

Quiero compartirles en esta oportunidad, apoyando la campaña que como revista hemos iniciado acerca de la Oración, algunos pensamientos al respecto.

Es claro que la oración nos vincula directamente con el cielo, más precisamente, con nuestro Dios y Padre, y eso es realmente algo emocionante. La oración nos permite llegar al trono de la Gracia y poder expresar todo aquello que sentimos, que pensamos, derramar nuestro corazón en adoración y gratitud por todo lo que Dios ha hecho, hace y hará a favor nuestro, confesarle nuestros pecados, pedir perdón, y tantas cosas más que podemos alcanzar mediante la oración.

Jesús nos dijo que todo aquello que pidiésemos orando, creyendo lo recibiremos, y eso vendrá. Es una gran y eterna verdad, pero también quisiera hacer hincapié en que la oración es también aprender a escuchar a Dios. Dios tiene cosas importantes para decir, tiene asuntos que dar a conocer y quiere que la oración, además de la Palabra, sea el medio por el cual Él pueda dar a conocer sus planes.

Miremos un momento lo que nos dice Jeremías 33.3.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Miremos otra versión…

Jeremías 33:3 Dios Habla Hoy (DHH)

“Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras”.

Siempre me pregunté al leer este texto, cuál podría ser la inquietud de Dios al querer enseñarnos o revelarnos ciertas cosas grandes y misteriosas como dice el texto, y es que la razón es simple y sencilla. Dios tiene planes que cumplir, y por medio de la oración desea comunicarlos también.

Es por ello que la oración no debiera ser un simple trámite en el que le informo a Dios acerca de mis necesidades, sino que debiéramos aprender a silenciar nuestro ser delante de su Presencia y poder decirle. “Habla Señor, quiero escuchar lo que tienes en tu corazón”.

¡Woww! ¡Es ahí cuando el enfoque de la oración cambia totalmente! Dejo de ser Yo el centro de la misma y pasa a ser el anhelo de oír su voz cálida, suave, penetrante. Déjame decirte que si solo estás pensando en “informar” a Dios de tus necesidades, más de una vez saldrás de tu lugar secreto insatisfecho, habiendo perdido la gran y enorme posibilidad de oír a Dios y conocer sus planes.

Cambia el enfoque de tu oración, busca el corazón de Dios. Silencia todo tu ser delante de Él y escucha sus latidos. ¡Él tiene tanto para decir…!

En segundo lugar, encuentro que la oración tiene otra razón para validarla. No solo oramos para que Dios “esté al tanto” de nuestras necesidades, no solo oramos porque en la Iglesia nos enseñaron que debemos hacerlo, no solo oramos porque estamos mal y necesitamos derramar nuestro ser por completo delante de Dios, etc, ¡también oramos para que Dios nos hable y luego ponernos en acción!

Es decir, una vez que Dios te revela su corazón, lo que busca es que salgas dispuesto, decidido, determinado a cumplir con sus deseos. Dios no te revelará cosas si estás muy apurado y no te tomas el tiempo de oírle a Él, Dios no podrá darte a conocer los misterios para este tiempo si lo único que deseas es informarle de tus planes, deseos y necesidades.

¡Dios te habla porque quiere usarte y a través de ti bendecir la vida de otros! Cuando Dios te habla, te da a conocer sus secretos, lo que espera luego es que te pongas en acción, que salgas a cumplir con la tarea asignada, ¡no que empieces a dar excusas!

Es ahí donde digo que debemos cambiar Oración por Or-Acción, ora todo lo que quieras, ora pero luego sal y has aquello que sabes que tienes que hacer. No uses la Oración como una excusa para no hacer lo que tienes que hacer. Hay personas que viven diciendo: “Bueno, he orado y ahora esperaré en el Señor. Él me dará el trabajo que necesito”, acto seguido, se quedan en sus casas esperando que el milagro venga a domicilio.

¡Error! Dios te dará por medio de la oración la llave que abrirá puerta por la que has de entrar, pero tú tienes que poner la llave en la puerta, ¡y abrirla! Espero me esté haciendo entender…

Mis queridos amigos, orar es una gran bendición, podemos acceder a la misma Presencia del Creador del Universo y dialogar con Él, deleitarnos en su Presencia, etc. No estés apurado, olvídate de todo lo demás cuando vayas a orar, y encontrarás que todo ese tiempo buscando el corazón de Dios es irreemplazable, nada ni nadie podrá hacer por ti. Decídete hoy, toma la decisión, forma el hábito de tener tus encuentros a solas con Dios, y algo excepcional pasará en tu vida.

Si no oras, no pecas, pero lo lamentarás mucho. Si oras y descubres lo que ello significa, nunca más dejarás de orar. Te bendigo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.