Verdad vs Mentira

Escrito el 30/04/2014 - 12:16am Por Diego Carrasco

verdad vs mentira

“Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis…”. (Génesis 3.4)

Es increíble como se repite la historia una y otra vez. La creación ya era una realidad. El hombre, la mujer, los animales y un Edén que resplandecía y mostraba la grandeza del Creador.

Dios planta al hombre en Edén y le da instrucciones precisas para que disfruten de todo ese magnífico lugar. `Fructifiquen, señoreen, gobiernen´, etc, entre otras tantas cosas que les fueron ordenadas al ser humano.

Esto nos enseña que: 1) hay un lugar que Dios quiere que ocupemos y, 2) una tarea que desea que desarrollemos, nunca el Edén fue pensado como un lugar de eternas vacaciones, sino más bien, como un lugar de trabajo.

Ahora bien, Dios también les habla acerca de un árbol del que no debieran comer para no morir. Tenían permitido comer de todo lo que había en el huerto, excepto de un árbol al que Dios había señalado puntualmente, con el solo objetivo de cuidarlos. En otras palabras, Dios les estaba diciendo: `Cuiden la bendición´.

Pero en medio de todo ese panorama que parecía insuperable en cuanto a bendición se refiere, aparece la serpiente, enemiga del ser humano, y lo primero que hace es atacar la Palabra que Dios le dio y la veracidad de la misma.

En el versículo 1 del capítulo 3, la serpiente le habla a la mujer y le dice: ´ ¿…con qué Dios os ha dicho, no comáis de todo árbol del huerto? Lo primero que la serpiente hizo, hace y hará será atacar la Palabra que Dios ha traído a tu vida, intentará que dudes de aquello que Dios te dijo, porque sabe que si logra hacerte dudar, tiene la victoria asegurada.

3) El No de Dios. Dios le había dicho al hombre que comiera lo que quisiera, menos de un árbol al que señaló como prohibido por las consecuencias que este traía: Muerte. Sin embargo, el hombre hace lo contrario, pensando como siempre que saldría impune. De esa manera, trae maldición a la humanidad entera.

Nada es casualidad, y lo que la humanidad vive en estos días es a causa de la misma razón que hizo que Adán cayera de ese estado de completa bendición: la desobediencia a la Palabra de Dios. El hombre sigue pensando en la actualidad, que puede hacer lo contrario a lo que Dios estableció, y aún así…salir ileso. ¡Error!

Tu y yo tenemos la necesidad imperiosa de entender y grabarnos en la mente y el corazón, que cuando Dios dice NO, es siempre para nuestra bendición, y no porque tenga motivaciones egoístas.

El menosprecio a la Palabra de Dios es lo que lleva a hombres y mujeres a la decadencia espiritual y la degradación moral. ¡No nos equivoquemos!

La serpiente buscará que tengas en poco la Palabra que te fue entregada y que minimices la Autoridad de aquel que la entregó.

Cada vez que le demos la espalda a la Palabra de Dios, le estaremos dando la espalda directamente a Dios, y sufriremos las consecuencias. ¡No dejemos que la serpiente nos engañe!

¿Qué sucedió finalmente? El hombre y la mujer ceden a la mentira de la serpiente en lugar de guardar la verdad de Dios en sus corazones, y el resultado es maldición. Como consecuencia de ello, el hombre pierde 3 cosas, que hoy solo pueden ser recuperadas a través de Jesucristo. 1) Pierde la inocencia – 2) Pierde su lugar – 3) Pierde la intimidad con el Creador.

Si sientes que hasta hoy has vivido creyendo más las mentiras de la serpiente que las verdades de Dios, es tiempo de volverse a Dios, por medio de Jesús. Él es el único mediador entre Dios y los hombres, el único camino al Padre, fuera de él, no hay otro. El camino está abierto, la posibilidad es hoy no mañana, la invitación está hecha.

Jesús ya hizo todo lo que se necesitaba para poder acercarnos a Dios, ahora es tu turno. Que tengas un día híper bendecido!

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.