Viviendo en el Espíritu

Escrito el 23/08/2018 - 9:39pm Por Diego Carrasco

 

VIDA ESP

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”. (Gálatas 5. 16 al 26)

La Iglesia es un órgano espiritual vivo, por lo tanto, como es espiritual debe ser edificada en el Espíritu por personas espirituales. Hay varias enseñanzas que esta tarde quisiera compartirles, acompáñame por favor…

1) Vivir en el Espíritu es vital para vencer. Nadie que se considere cristiano podrá salir vencedor frente a las dificultades, luchas, tentaciones que experimente sino vive en el poder del Espíritu Santo.

Una vida en el Espíritu es el resultado de haber nacido de nuevo, pero en el Espíritu. Es el resultado de haber cambiado nuestra vieja naturaleza por una nueva naturaleza donde ya no nos gobiernan las cosas que antes si lo hacían.

Ahora bien, cuando aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, el Espíritu de Dios viene a nuestra vida, nos capacita, nos da poder para vencer, y crecer. Allí, a partir de ese instante se empieza a desarrollar un proceso de transformación en nuestra vida, donde el mismo Espíritu empieza a santificarnos, un Proceso de Santidad, donde empezamos a transitar la vida con otros parámetros, los del Espíritu Santo.

Donde antes había odio, ahora el Espíritu produce amor, donde antes había pelea ahora hay paz, donde antes había libertinaje sexual ahora hay dominio propio, donde había algún tipo de adicción ahora hay templanza, etc.

El éxito de una buena vida cristiana, de una vida en victoria es vivir en el poder del Espíritu de Dios, no hay otra fórmula. Es una nueva naturaleza la que empieza a operar en nuestro interior y se manifiesta en obras concretas.

Andar por el Espíritu Santo es caminar, moverse, ser guiados por el mismo Espíritu de Dios. Tenemos que aprender a vivir en el Espíritu, dejar que sea el Espíritu de Dios el que nos guie, el que nos conduzca, el que nos enseñe y corrija, solo de esa manera podremos vencer.

2) Vivir según la carne, es impedimento para agradar a Dios. En esto no hay término medio, o te guía el Espíritu de Dios o te guía tu carne. ¿Qué es la Carne? Es toda aquella inclinación humana que no encuentra eco en el corazón de Dios, es más, aleja al hombre de Dios.

Podemos ser cristianos guiados por la carne, es decir, podemos hacer un montón de cosas que identifican a un cristiano y vivir según la carne, y no en el Espíritu.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;…”

Pablo, en su discurso, nos dice que hay personas que conforman las iglesias pero que viven según sus propios deseos, siguiendo el impulso de su propia carnalidad. Pero el apóstol va más allá y dice que aquellos que practican tales cosas, no heredaran el reino de Dios.

Los que viven según estas prácticas, quedan condenados. Es el riesgo de vivir según los impulsos de nuestra carne…

3) El fruto del Espíritu es el resultado de vivir en el Espíritu. “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.

Cuando vivimos, caminamos, andamos en el Espíritu, el resultado, la manifestación espontanea y natural del Espíritu de Dios sobre mi vida. Es decir, cuando es el Espíritu de Dios el que me guía, el que impulsa, no tengo que forzar ni aparentar ni fingir nada, simplemente se manifestará aquello que hay dentro.

Un cristiano que vive en el Espíritu no finge, es genuino, es real y esto se muestra claramente por sus frutos. Podemos hacer muchas cosas para Dios impulsados por nuestra humana carnalidad, o podemos hacer muchas cosas para Dios impulsados claramente por el Espíritu, los resultados hablaran de ello, de cuál ha sido nuestra motivación…

¿Quién dirige tus pasos? ¿Quién maneja tus impulsos? ¿Quién guía tus decisiones? ¿La carne o el Espíritu? Para pensar… Te bendigo!

 

 

 

 

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.