Y me seréis testigos

Escrito el 27/05/2017 - 10:51am Por Carlos Hernández Zamora

Y me seréis testigos

Las circunstancias que sucedieron después de la resurrección de Jesucristo son abreviadas pero tienen un componente muy específico y es el reto que se exige a los discípulos sobre la gran comisión de predicar el evangelio a todas las naciones.

No fue nada fácil para los seguidores de Jesús en aquel instante, pues el escenario religioso estaba teñido de violencia y persecución. Sin un líder era una hazaña, organizar la misión y enfocarse hacia la meta.

Habían perdido a Judas y era necesario sustituirlo por un discípulo que reuniera todos los requisitos para convertirse en un miembro de los doce compañeros que emprenderían una de las misiones más importantes en los anales de la Biblia. Fue así como Matías fue integrado para desempeñar un cargo muy importante en la comunidad de la iglesia primitiva.

«Y me series testigos», les dijo Jesús. Los parámetros misioneros estaban focalizados simbólicamente en Jerusalén, Samaria, Judea y hasta lo último de la tierra. Los recursos para llevar a cabo esta tarea eran pocos pero espiritualmente la presencia del Gran Consolador infundió confianza y valor para seguir adelante.

Uno de los acontecimientos es la predicación en Jerusalén. Hombres humildes sin ninguna preparación predicaron un mensaje, precedido por el poder del Espíritu Santo, a un gran grupo de extranjeros que fueron reunidos con un propósito divino para escuchar el mensaje evangelístico en sus propias lenguas. Este prototipo de las misiones transculturales sería el detonante para comenzar a expandir la palabra de Dios  en todas las naciones.

La meta de ser testigos, se convirtió en un lema de sacrificio y lealtad ante la causa, ya que los escrúpulos religiosos de los fariseos y saduceos llegaron a extremos muy críticos, pues movieron todas sus influencias a nivel sociopolítico con el imperio romano para destruir esa doctrina que para ellos era una afrenta a sus principios religiosos.

Lo interesante de todo esto, es como la persecución de hombres y mujeres fue la forma adecuada que Dios usó para cultivar la semilla del Evangelio en todas esas regiones.

Tanto Pedro como Pablo y otros seguidores cumplieron al pie de la letra con ese objetivo. Predicando el Evangelio del arrepentimiento lograron hacer reflexionar a una gran multitud de personas que se fueron añadiendo rápidamente.

Luego los puntos clave en Roma y en España fueron el origen para que se gestaran nuevos horizontes en la América. Y así con la llegada de los europeos predicar la palabra a los antepasados de nuestras naciones.

Hoy en la actualidad el reto por predicar ese mensaje divino, está diseminado en pueblos y culturas distintas a las nuestras, donde hombres y mujeres han desafiado las barreras etnográficas por aprender una lengua, un dialecto y sumergirse en la cultura de esos habitantes.

La persecución se sigue dando y pareciera que por ratos el avance misionero se debilita, pero gracias al poder divino que influencia a miles de colaboradores, esta misión continúa especialmente en países de ideologías cerradas cuyo mecanismo para sustentarlas se basan en la pena de muerte. Muchos misioneros han perdido su vida, pero la semilla que han dejado sembrada, ha caído en buena tierra, a tal grado que crece y fructifica.

Y tú, ¿Estás dispuesto a ser testigo? Hay muchas áreas en las que puedes colaborar, desde un ministerio de rodillas para interceder en oración hasta la organización de actividades económicas, enviando ofrendas a estos hermanos. Puedes también enrolarte en la obra misionera empezando por la Jerusalén de tu familia, pues la Biblia dice: Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa. Hechos 16:31

No nos olvidemos pues que muy pronto vendrá el Señor y nos pedirá cuentas por esas almas perdidas. No podemos personificar al siervo inútil que no pudo ganar un talento más.

La lucha sigue y debemos seguir proclamando esa bendita palabra.

¿Quieres ser testigo? La decisión es tuya.

 

Acerca del autor
Carlos Hernández Zamora

Educador de generaciones, orientado al estudio de la literatura y lenguas extranjeras. Me agrada escribir cuentos y ensayos. Creo en las capacidades de las personas para salir adelante. Analítico en las problemáticas sociales. Constante en el estudio, pues sé que un pueblo educado es un ente libre de la ignorancia. Aficionado a la tecnología, lector activo y participativo de la Biblia. Bloguero de Onda Exclusiva en la sección de «vida cristiana» y «acción social».