Babilonia está entre nosotros

Escrito el 18/11/2014 - 11:12am Por Diego Carrasco

BABEL

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse”. (Daniel 1.8)

Babilonia es conocida a lo largo de la historia como la Gran Ciudad del Mal, donde todo “estaba permitido”, donde el orgullo humano predominaba por encima de todo y de todos…

Ya desde los comienzos de la historia vemos a Babel, o Babilonia, hacerse presente a través de una torre, o conocida también como zigurat (Génesis 11. 1-9).

Esta torre, el máximo símbolo de la idolatría babilónica, también representa la soberbia humana en su máximo esplendor. Todo esto es lo que provoco que Dios dijera: “Descendamos y confundamos su lengua, para que no se entiendan”.

Idolatría, soberbia, rebeldía, y otros pecados que seguramente se ocultan detrás de los ya mencionados, llevan a Dios a castigar a los hombres de aquel tiempo.

Pregunto. ¿No es lo que vemos hoy? Mi querido amigo, Babilona, la Gran Ciudad que se enorgullecía de su esplendor, que adoraba dioses a diestra y siniestra, que rendía culto al poder humano,… ¡sigue presente en la actualidad!

Claro, quizá ya no como la ciudad de aquel entonces pero sí como una fuerza espiritual que intenta arrasar con lo que encuentre a su paso. Babilonia sigue presente, levantando ídolos de lo que se le ocurra, levantando y exaltando el poder o fuerza humana, la gran Babel sigue erguida acaso como desafiando a quien quiera oponerse, buscando seguir haciendo crecer su dominio.

Allí, en ese contexto de pecado, de olor a muerte, emerge la figura de un hombre diferente, un “Distinto”, un hombre de esos que no abundan pero que necesitamos con suma urgencia que se levanten para marcar el camino.

Sí, hablo de Daniel, un hombre que nos inspira con su ejemplo, y aunque han transcurrido siglos y siglos su vida sigue desafiándonos a ser diferentes en aquellos sitios que frecuentamos. Es una declaración abierta, es un mensaje que nos viene a decir hoy: “SÍ, SE PUEDE”.

Miremos algunas cosas que ocurrieron en la vida de este hombre, y sigamos su ejemplo.

1) Dice el texto mencionado arriba, que Daniel “propuso en su corazón no contaminarse”. Aunque en este caso hace alusión a la comida, es importante resaltar la determinación de Daniel: “No me voy a contaminar, voy a guardarme para mi Dios”.

Mi querido amigo, querida amiga, necesitamos entender lo siguiente. No se trata del lugar en que estamos, sino de nuestras decisiones. Daniel estaba en la peor ciudad, donde el mal abundaba y era el pan de cada día, sin embargo, fue su determinación, su decisión de permanecer fiel a su Dios la que hizo que se distinga del resto, junto a sus amigos.

La realidad de tu ciudad puede ser muy dura, y tu puedes tomar la decisión de dejarte llevar por lo que otros te imponen, o puedes decidir cuidar tu corazón y permanecer fiel a Dios. Claro, seguro que no será sencillo, pero es necesario si quieres agradar a Dios.

Cuando tú decidas por Dios, él te pondrá en gracia delante de quienes deba hacerlo.

Mira algunas cosas más que buscará, entre otras, el sistema babilónico que rige este mundo hacer con tu vida.

Primero, buscará tu despersonalización. Lo primero que hizo el rey Nabucodonosor con Daniel y sus amigos fue cambiarles el nombre, la identidad. Este sistema busca confundir tu identidad de hijo de Dios, atenta contra ella, buscando que dejes de ser quien fuiste llamado a ser, para pasar a ser quien el sistema quiere que seas. Para este perverso sistema eres entre otras cosas, solo un número más.

Buscará que desees tener para sentirte parte de…y sino tienes entonces simplemente, ¡no eres nadie! Déjame decirte: tú tienes identidad, eres hijo de Dios.

No permitas que Babilonia confunda tu identidad de hijo de Dios con aquello que este sistema quiere, decide en tu corazón no contaminarte ni mezclarte con sus costumbres.

En segundo lugar, Babilonia buscará por todos los medios imponerte sus dioses, lo intentará por todos los medios. Se establecerán decretos aún para hacerte ceder a sus dioses. Mi estimado amigo, Babilonia levanta a diario dioses para que se les rinda adoración, dioses que no oyen, no miran, no tocan, etc, pero que buscarán ser adorados.

Tales dioses son los mismos que deambulan hoy por las calles de nuestras ciudades, intentando captar adeptos, personas que, aún a sabiendas, decidirán transitar un camino que los conducirá directamente a la muerte, aunque ésta quizá no sea muerte física,… por ahora.

Vemos a diario hombres y mujeres que, aunque no han perdido la vida físicamente hablando, están muertos en vida porque en su alma y corazón han decidido seguir a estos dioses que Babilonia les impone, dioses que buscan su adoración, y harán lo que sea para alcanzarlo.

Jóvenes que se ven seducidos y envueltos por el dios Sexo (llámese pornografía, masturbación, etc), chicas que se ven atrapadas en el culto a la delgadez extrema, generando otros males en su vida llamados Bulimia y Anorexia, matrimonios que se ven fuertemente atrapados en infidelidades porque al fin y al cabo “todo el mundo lo hace”, y creemos que porque todo el mundo lo hace es correcto y agradable delante de Dios. Homosexualismo, lesbianismo, abortos, muertes por aquí y por allá, violencia, etc.

Hombres que sienten que la avaricia los domina y con tal de lograr un U$S más hacen lo incorrecto de ser necesario, y es que el dios Mamón ejerce tal presión que buscaré que entregues lo más preciado que tienes por solo unas monedas más.

¿Lo más preciado? Tus convicciones, tu corazón.

Mi estimado compañero de lecturas, Babilonia no ha muerto, sigue erigida de pie buscando alcanzarte a ti también, y hará lo que sea para lograrlo. La seducción será su arma y estrategia, porque déjame decirte algo más. Lo que Babilonia te ofrece es “agradable” a los ojos, pero su fruto final trae dolor,… ¡y mucho!

Señoras y señores, esta es Babilonia, la Gran Ciudad del Mal, así actúa, y tengo algo más para decirte: Babilonia está entre nosotros.

Quizá alguien me diga: “Bueno, pero eso pasa en personas que no tienen a Dios en su corazón”. Mi respuesta y pregunta a la vez es: ¿Estás seguro? ¿Puedes asegurar que en tu grupo no hay personas que están siendo presas de este sistema? Averigua bien.

Todo comenzó con una decisión sabia y sincera, y así será también contigo si lo quieres. Propón hoy guardar tu corazón, decide no contaminarte con lo que los dioses de la gran Babilonia contemporánea te ofrecen, y hallarás gracia y favor delante del Dios Creador de los cielos y la tierra, y de los hombres. Se puede ser diferente viviendo en medio de Babilonia.

¡Que tengas un día híper bendecido!

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.