Convencidos

Escrito el 26/08/2014 - 10:22am Por Diego Carrasco

CONVENCIDOS 2

“Y no se debilitó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi 100 años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia”. (Romanos 4.19 al 22)

En muchas ocasiones hemos oído lo siguiente: “Esa persona no está realmente convertida, es más bien, una persona convencida”, haciendo alusión a una NO supuesta verdadera entrega de alguien a Dios.

Lo que quiero compartirte en esta ocasión tiene que ver con que podamos entender lo que significa a la luz de la Palabra de Dios, estar convencidos, o mejor dicho, plenamente convencidos.

Miremos juntos por un momento lo que significa, según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra Convencido.

“Que tiene la certeza de que algo ha ocurrido”. ¡Me encanta esta definición!

Tenemos que entender lo siguiente. Cuando se trata de fe, tú y yo debemos estar realmente convencidos de que las cosas ocurrirán tal y como Dios lo ha pensado y establecido para nuestras vidas.

De acuerdo a lo que venimos hablando entonces, podríamos expresar que, una persona convencida es una persona de fe.

La misma Palabra de Dios nos dice que Abraham, el Padre de la Fe, estaba “plenamente convencido de que Dios era realmente poderoso para hacer todo aquello que había prometido”, entonces, si el Padre de la Fe estaba totalmente convencido en su ser de que Dios cumpliría su Palabra, ¿no será que Dios estará esperando lo mismo de cada uno de nosotros? ¿Era acaso Abraham un hombre superficial de acuerdo a lo que cité anteriormente de ser convertido o convencido?

Mi querido amigo, querida amiga, quiero afirmar lo siguiente. Tú y yo debemos ser personas real y plenamente convencidas de que todo lo que Dios ha dicho en su Palabra respecto de nosotros es veraz, es real, y que aunque todavía quizá no han sido plasmadas en lo tangible, para Dios, ¡simple y sencillamente ya están realizadas!

Dice el texto que citamos arriba que Abraham llegó a los 100 años convencido en su interior de que aún el milagro podría ocurrir. ¿Cómo fue que esto sucedió? Pues bien, veamos algunos aspectos.

1) Abraham estaba plenamente convencido de que Dios podría cumplir con lo prometido. La palabra “estar” significa: “ser lleno de una cosa”. Es un verbo de existencia.

Está haciendo mención a que debemos tener el conocimiento y convencimiento interior de que, todo lo que Dios dice en su Palabra, es real, es verdadero. No se trata de citar con tu boca lo que ella dice, sino que debes tener la certeza de que así fue, así es y así será.

Debemos llenarnos de su Palabra, de tal forma que ella vaya produciendo en nosotros un real convencimiento de que sus promesas se cumplirán, más allá de…

Llénate de su Palabra, léela, declárala, hazla carne en tu vida. ¡Convéncete de que es real!

2) Abraham rechazó la duda. Dice el texto eje de esta reflexión, que no dudó, sino que se fortaleció en fe. En otras palabras, él no se dejo influenciar por sus sentidos naturales, por lo que sus ojos pudieran ver, por sus sentimientos, por la forma en que miraba las circunstancias que vivía, etc.

Muchos tal vez le habrán sugerido alternativas, pero él siguió firme, sin dudar de la Palabra que le había sido entregado por el mismo Dios. No miró la condición de su cuerpo como para determinar si lo que Dios había establecido se cumpliría o no, solo siguió creyendo que era fiel quien le había prometido.

Innumerables cantidad de veces nos perdemos de ver cumplida la promesa de Dios por dar lugar a la duda, porque empezamos a considerar las circunstancias como definitivas y quitamos a Dios la posibilidad de su manifestación. Debemos dejar de lado los cuestionamientos, pensamientos, opiniones, etc, que nada tienen que ver con lo que Dios ha dicho acerca de nosotros, y caminar confiando en su fidelidad. Dios no es hombre como para mentir,… ¡él es Fiel, él promete y cumple!

Deja de mirar tu problema, empieza a mirar al Dios que está por encima de tu problema. Recuerda esto: Duda de la gente, duda de tus dudas, pero nunca dudes de Dios.

3) Abraham no se debilitó en su fe. Hay personas, demasiadas lamentablemente, cuando comienzan a mirar sus circunstancias actuales, se debilitan en la fe, dan lugar a la duda, al temor, etc, y terminan siendo abatidos por su problemática. No quiere decir que esta gente no tenga fe, solo que no han madurado espiritualmente.

Tú y yo necesitamos madurar en la fe para que los problemas que vengan no nos terminen venciendo. Maduramos cuando estudiamos de manera consciente la Palabra de Dios, cuando nos reunimos con otros y adoramos a Dios, cuando servimos a otros, etc.

Atención a esto. Todos comenzamos siendo débiles en la fe, pero necesitamos madurar. Abraham lo hizo así, y por esa razón fue llamado el Padre de la Fe.

4) Abraham recibió la recompensa que le otorgó su fe. Dice el texto de arriba que su fe le fue contada por justicia. ¿Qué significa que le fue contada? En este caso está haciendo referencia a un término legal que significa que algo ha sido anotado a favor, a su cuenta, y que Dios se ha complacido con su fe.

Preguntas. ¿Qué es aquello que Dios ha prometido para tu vida? ¿Estás realmente convencido de que sucederá? ¿Tienes esa certeza interior? ¿O todavía luchas entre creer y no creer?

Que al igual que Abraham, Dios pueda agradarse de nuestra fe. Que seamos personas realmente convencidas de la veracidad de Dios y su Palabra.

¡Que tengas un día híper bendecido!

 

Acerca del autor
Diego Carrasco

Hola, soy Diego Carrasco, vivo en la ciudad de General Roca, Provincia de Río Negro, sur de la Republica Argentina. Pastor de Comunidad de Fé "Más ALTO", Escritor y Conferencista, Acompañante Terapéutico, Profesor de Música y Defensor de la Vida. Casado con Paula y padre de Tomás, Matías, Julieta y Paloma, mis ángeles. Busco constantemente ser una fuente de inspiración para otros.