Especie en extinción

Escrito el 17/11/2017 - 5:58am Por Carlos Hernández Zamora

Cada vez que observo programas de la naturaleza, siento compasión e impotencia por los efectos que el progreso en forma no sostenible está causando al medio ambiente. Grandes hectáreas de bosques son destruidos para fines industriales, esto provoca que las fuentes de oxigenación del planeta estén en constante desequilibrio, ocasionando la muerte de plantas, animales y por consiguiente: la raza humana.

Las organizaciones ambientalistas diseñan políticas protectoras de los recursos naturales pero se sienten frustradas cuando a nivel gubernamental existe poca atención a la problemática del calentamiento global. Los niveles de contaminación son muy altos y cada día los océanos van perdiendo su vida. Una cloaca mundial donde los desechos químicos y humanos son lanzados.

Ante todo lo que pasa, recuerdo que las órdenes que Dios  comisionó a Adán y Eva fueron diseñadas para vivir en armonía con la naturaleza, aprovechar el recurso para que de manera sostenible se conserve. Dios vio que la tierra estaba desordenada y vacía, me imagino que observó el triste panorama, tierras áridas, falta de vida y empezó a programar sus actividades  hasta que llegó a culminar su obra con la aparición del hombre. Sus órdenes eran las de proteger, cuidar la creación y debido a esto, es que como cristianos, estamos obligados a fomentar un espíritu de conservación de la naturaleza.

El libro de los Salmos nos presenta imágenes que han sido sacadas de la naturaleza, pastos verdes, aguas cristalinas, árboles frondosos, ríos caudalosos, floresta colorida, el rocío, la lluvia, el sonido del viento, la música que producen las aves y las bestias, todo eso forma parte de una riqueza que nos ha proporcionado el Creador para que nos deleitemos en ella. «Todo lo que respira, alabe a Dios» Salmos 150.

Vivo en una zona costera y temprano en la mañana, camino oxigenando mis pulmones, me gusta observar el firmamento cuando los rayos del sol, van apareciendo, un manto de colores escarlata se refleja en el espejo del mar, las aves vuelan a través del panorama y toda aquella energía que Dios nos da en cada amanecer nos recuerda de su amor para la humanidad.

Apocalipsis 15:3: «¡Grandes y maravillosas son sus obras!» . Disfruta de la creación de Dios, aléjate y lejos del bullicio rutinario de las grandes ciudades, encuéntrate con tu Creador.

Haz una pausa en tu vida y contagia a otros para proteger todo los que el Hacedor del Universo nos ha legado.

Que la bendición de Dios siga resplandeciendo en tu vida.

Acerca del autor
Carlos Hernández Zamora

Educador de generaciones, orientado al estudio de la literatura y lenguas extranjeras. Me agrada escribir cuentos y ensayos. Creo en las capacidades de las personas para salir adelante. Analítico en las problemáticas sociales. Constante en el estudio, pues sé que un pueblo educado es un ente libre de la ignorancia. Aficionado a la tecnología, lector activo y participativo de la Biblia. Bloguero de Onda Exclusiva en la sección de «vida cristiana» y «acción social».