«Un médico en la sala»

Escrito el 22/12/2014 - 1:16pm Por Lucero Ayala García

Un médico en la sala

Cierto día por el pasillo de un Hospital pasó una señora con su hijo como de unos 7 años y el niño se dejó caer al suelo porque se sentía mal, su mamá comienza a darle aire con una carpeta que llevaba. Una doctora de ese mismo Hospital con su bata, estetoscopio y hasta expediente en mano camina por el mismo pasillo, los mira, pero en lugar de acercarse y preguntar si estaban bien o necesitaban ayuda únicamente se pasa de largo. ¡Los ignora completamente!

¿No les parece increíble?! Tristemente las personas cada vez se vuelven más indiferentes a la necesidad de otros.

Un Pastor que se encontraba en ese mismo pasillo pero estaba de espaldas y no se había percatado de lo que ocurría, al voltear y ver al niño en el suelo se acercó hacia ellos. Muy sabiamente comenzó a hablarle palabras de vida al niño, palabras de aliento, palabras de bendición, palabras que tal vez para unos serían insignificantes, pero que en ese momento hicieron la diferencia en la vida de ese niño.
Aunque ese Pastor no llevaba una bata o un estetoscopio, ni un título de médico, como todo siervo de Dios iba revestido de autoridad divina y poder de Dios, al instante ¡ya estaba orando por ese niño!
Al finalizar la oración el niño ya había cobrado color, y hasta sonreía. Poco a poco se fue poniendo en pie y dijo que ya se sentía bien. Su mamá muy agradecida se despidió del Pastor y le dijo en voz alta a su hijo mientras se dirigían al elevador: «¿Ya vez mi amor? ¡Siempre hay gente buena dispuesta a ayudar!»

¿Que podemos aprender de esto?

Primero: Que importante es que las nuevas generaciones no dejen de mirar acciones como estas pues eso marcará sus vidas para seguir haciendo el bien.

Segundo: que nosotros como hijos de Dios deberíamos tener esa obligación moral, actuar rápidamente cuando veamos que alguien tiene una necesidad, sin importar el momento o si conoces o no a la persona.

En ocasiones tal vez no se den las cosas para guiarlos a Cristo, por prisa de la otra persona, lugar, circunstancias, etc, pero puedes sembrar una buena acción, o una palabra en ellos, y eso será como una semilla que en un futuro será regada por alguien más, y por tu testimonio las personas pueden acercarse a Dios.

Aunque ese pastor no portaba un uniforme médico, fue movido por el amor de Dios para acercarse a ese pequeño. Con seguridad Él siempre lleva puesto ese uniforme espiritual y debemos recordar que al igual que él, tú y yo lo portamos siempre. Somos ese médico en la sala que las personas están necesitando urgentemente. Así que no seamos negligentes espiritualmente hablando. Nunca pases de largo como aquella doctora que fue indiferente a lo que estaba pasando. Sé sensible ante las necesidades de otros, actúa diligentemente, atiende y comparte esa medicina que es el antídoto contra todas las enfermedades del alma. Refleja y sobre todo demuestra que tienes el amor de Jesús. Tú eres ese médico en la sala que Dios puede utilizar para salvar a alguien.

Artículo inspirado en una acción del Pastor Jesús Villa Bustamente.

Acerca del autor
Lucero Ayala García

Discípula de Jesús. Ministro de Alabanza. Conductora de "Mensaje Especial" en MDJ radio. Creadora de "Solteros-Esperando En La Promesa" Me gusta escribir todo tipo de reflexión. Creo que cada cosa o circunstancia en nuestra vida tiene una enseñanza así que me gusta profundizar en cada una de ellas y compartirla con otros. Aprovecho al máximo el uso de las redes sociales pues utilizada correctamente es una herramienta poderosa para poder evangelizar e impactar y bendecir a otros.