Gobernadora en Indonesia es «amenazada de muerte por ser cristiana»

Escrito el 08/10/2013 - 1:19pm Por David Rodríguez

La gobernadora del sub-distrito de Lenteng Agung, en Java occidental, Susana Jasmine Zulkifli, es amenazada de muerte por más de 600 insurrectos militares islamistas, quienes ondeaban sus banderas amarillas (símbolo de muerte y enfermedad) «contra la mandataria por ser practicante de su fe cristiana», según informa la agencia de noticias Fides.

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Susan Jasmine, gobernadora

La protesta que usa como símbolo de amenaza un ataúd, ha intensificado su campaña para forzar la renuncia de la gobernadora cristiana la cual es acusada únicamente de su fe cristiana. Varias formaciones islamitas han realizado protestas en los últimos días y han lanzado una petición al gobierno federal para que la retire de su cargo.

Nasrullah, coordinador de la manifestación expresó «este es un símbolo de la muerte de la conciencia de la administración de Yakarta, que se niega a escuchar nuestras demandas»

Para los cristianos, el ataúd es una clara amenaza de muerte a la Gobernadora Zulkifli; quien llegó al cargo cuando fue promovida en junio por el gobernador de Yakarta, Joko Widodo. El caso ha pasado a las crónicas nacionales.

Widodo ante las manifestaciones comentó, «yo tomo mis decisiones en función de los méritos, sin mirar a la religión». Vale mencionar que Tjahaja Basuki Purnama, vice-gobernador del distrito de Yakarta, también es profesante de la fe cristiana, figura por demás importantes de toda Indonesia.

Imagen de referenciaPor su parte, Gamawan Fauzi, Ministro Federal del Interior, explicó que está de acuerdo con los manifestantes, ya que «la funcionaria cristiana no es bien recibida por la mayoría de la población que es de religión musulmana».

Los cristianos invitaron a leer la Constitución la cual prevé el pluralismo y la igualdad de los ciudadanos, en el espíritu de Pancasila (los cinco principios básicos del Estado). También piden no convertir el conflicto en una «disputa confesional» y no instrumentalizar la religión con fines políticos, ya que, en el ejercicio de sus funciones como funcionario público, no se debe involucrar el elemento religioso.

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