«La mejor recompensa»

Escrito el 23/11/2013 - 1:32pm Por Lucero Ayala García

La mejor recompensa

La mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida llegamos a sentir cierta admiración por alguien especial. La admiración es como ese asombro hacia alguien por sus cualidades, ese deseo que te provoca querer tener esas características extraordinarias de la persona que tú admiras.

¿Te llegó a pasar? Tal vez llegaste a admirar o admiras a cierta persona en este momento. Puede ser un amigo, algún famoso, algún  escritor, algún predicador, algún músico, algún personaje de la Biblia, etc. Cuando tú admiras a alguien en cierta manera deseas ser como él. Lo miras como alguien ejemplo en algo y eso mismo te puede llegar a inspirar a querer parecerte siquiera en algo a esa persona que tú admiras.

Presta mucha atención a esta historia: Se trata de un joven que desde que era pequeñito sentía un gran amor y admiración por su hermano mayor. Su hermano mayor era responsable, trabajador, había levantado el negocio familiar junto con su mamá y poco a poco se fue ganando el respeto y admiración de muchas personas. Tenía también una tremenda habilidad para emprender proyectos, grandes negocios y no solo en su ciudad sino también en muchos otros lugares del mundo. Cuando el pequeño creció;  su madre y hermano mayor le dijeron: «que había llegado el momento para que se involucrara en el negocio, que era tiempo de aprender y ponerse a trabajar» El joven así lo hizo. Y aunque no recibía ningún sueldo siempre daba lo mejor en lo que hacía. Comenzó barriendo, trapeando, haciendo limpieza en el lugar. A esto se le fueron añadiendo poco a poco más responsabilidades.Cierto día que su hermano salió de viaje se tuvo que quedar solo y al frente del negocio. Para su sorpresa logró hacer su primera venta, pero no  cualquier venta; él había conseguido vender varios miles de pesos a un cliente en artículos de aquel  negocio. Cuando llamó a su hermano mayor para darle la noticia, éste lo felicitó y le dijo: «que se sentía muy orgulloso de él» El joven se sintió feliz pues para él era de suma importancia lo que su hermano mayor pensara sobre él. A su regreso su hermano le dijo: «que a partir de ese día comenzaría a recibir un sueldo» No era mucho lo que le pagaban, era algo mínimo, pero eso no fue motivo para que el joven se desanimara; por el contrario, se esforzaba cada vez más y se sentía muy feliz porque su hermano; que era lo que él más amaba se sentía orgulloso de él.Pasó el tiempo y aquel joven logró concretar varias ventas. Él daba siempre lo mejor y claro como no habría de hacerlo si aprendió de los mejores; de su hermano mayor y de su madre. Así que cada vez que llegaba un cliente al negocio él lo atendía con muchísima amabilidad, dando siempre lo mejor de sí, no importaba el horario. Si llegaba un cliente de otro país y le llamaban para que lo recibiera, aunque no fuera dentro de su horario de trabajo, él los recibía y atendía con gusto, siempre con la mejor actitud. Su hermano mayor fue notando todos estos detalles, cada uno de sus esfuerzos, todo su empeño y dedicación que ponía al trabajar y quiso recompensarle con varios regalos. Los primeros regalos que este joven recibió de parte de su hermano fueron autos. El día de su cumpleaños le entregó las llaves de uno de ellos y era el que este joven más deseaba, el que todos los de su edad en aquel entonces querían tener, fue difícil adquirirlo; porque en aquel entonces tenía una gran demanda por ser un modelo nuevo, pero su hermano mayor hizo todo por conseguirlo y se lo concedió. Se presentó la oportunidad de ampliar el negocio, construir un edificio mucho más grande y que se llegó a convertir en uno de los más reconocidos de la ciudad. Su hermano le entregó las llaves de su propia oficina, en un principio se sentía inmerecido de ella pero su hermano le dijo: «Es tuya. Te la mereces! Te la has ganado por todo tu desempeño, por todo el buen trabajo que has hecho hasta ahora» También le concedió la oportunidad de independizarse y poner su propio negocio, esto al principio le costó mucho aceptarlo pues él deseaba ser fiel a su hermano mayor, estar siempre con él y esto era parte también de una promesa que había hecho a su madre desde más pequeño, pero finalmente aceptó.Logró independizarse, logró tener su propio negocio. Con el tiempo conoció una joven hermosa con la cual se casó y pudo formar una bella familia.Él nunca se imaginó todos los planes que Dios tenía para él, ni la manera en como Dios llegaría a su vida. Él Tuvo su encuentro con Dios, pudo experimentar el verdadero amor pues aunque aparentemente lo tenía todo y no necesitaba de nada más Jesucristo vino a llenar el gran vacío que había en su corazón. Su padre falleció cuando era mucho más pequeño pero él ha comprendido que ahora Dios es su Padre y que tiene cuidado siempre de él. La Palabra que Dios habló específicamente a su vida y que siempre la lleva presente es: Isaías 41:10 «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia»

Hoy en día es un hombre exitoso, y no ha perdido esa esencia. Sigue teniendo un corazón humilde y servicial, sigue siendo un hombre trabajador, responsable, integro, sigue dando lo mejor no solo en sus negocios, sino en todo lo que hace, especialmente en la obra de Dios pues ahora también tiene el privilegio de servir a Dios a través de la alabanza y la adoración. Y sobre todo él ha sabido reconocer que todo lo que tiene, todo lo que es, lo que ha recibido, la mejor recompensa la ha recibido de parte de Dios y vive inmensamente agradecido con Él.

Quise compartirte esta historia porque de alguna manera podemos aplicar mucho de ella a nuestra vida. La reflexión es la siguiente: Y es que nosotros somos hijos de Dios, se supone que Dios debe ser nuestro más grande amor y Dios debe ser digno de toda nuestra admiración.

Dice la palabra de Dios en Isaías 9:6: «y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» Su nombre entonces es Admirable! Y ¿Por qué es Admirable? Porque Él es estupendo, asombroso, grandioso, magnifico, esplendido, excelente, maravilloso, extraordinario y mucho más! ¿Verdad que no hay nadie como Él? Él es digno de ser admirado por todos. Cuanto más por nosotros que somos sus hijos.

Sabemos que nunca lo podremos igualar porque Él es Dios pero una cosa si podemos hacer y es comportarnos como verdaderos hijos de Él, honrarle a través de lo que somos y hacemos en nuestra vida. Si eres cabeza de tu hogar; da lo necesario y hasta más. Si eres ama de casa; procura ser la mejor y hacer todo con excelencia. Si eres empleado en alguna empresa hazlo todo siempre con la mejor actitud. Si sirves en algún área en tu congregación; haz lo que se te pide y da aún más de lo que se te pide, y siempre con la motivación correcta. Y nunca hagas las cosas para buscar el reconocimiento de nadie pues cuando lo haces así solamente termina uno frustrado. Hay un versículo en la Biblia que dice: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís» Colosenses 3:23-25

Piensa que todo lo que haces debe ser para el Señor y hazlo siempre con excelencia. Aquel joven nunca hizo las cosas esperando recibir recompensas materiales. Hacía todo solo para atraer la atención de su hermano porque lo amaba y admiraba, lo único que buscaba era ganar un lugar especial en su corazón. Tú no te tienes que ganar ningún lugar en el corazón de Dios porque ya lo tienes pero si puedes honrarle y vivir como Él desea que tú vivas.

Concluyo con esto: Si a este joven su hermano siendo un simple mortal pudo recompensarle por algo que hizo. Imagínate que no te puede dar Aquel quien es el dueño de todo. Él te tiene preparada la mejor recompensa! Y la recompensa no solamente es material sino también espiritual. Aquel joven recibió recompensa de su hermano pero porque su hermano pudo percibir que había detrás de su actitud. Sabía que todo lo que hacía era desinteresado.Y Dios puede ver lo que tú haces y con qué intención lo haces pues Dios escudriña y pesa los corazones. Si tú le amas verdaderamente y le admiras como quien es digno y buscas hacer las cosas simplemente por agradarle entonces pronto recibirás la mejor recompensa.

«Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» Mateo 5:14-16

Y recuerda también que si tú eres un hombre, una mujer, un joven de bien también te ganarás el respeto y admiración de las personas pero lo más importante es que verán a Cristo a través de tus acciones y desearan conocerle al igual que tú.

Que Dios te bendiga y siga soplando Aliento de Vida sobre ti!

Acerca del autor
Lucero Ayala García

Discípula de Jesús. Ministro de Alabanza. Conductora de “Mensaje Especial” en MDJ radio. Creadora de “Solteros-Esperando En La Promesa” Me gusta escribir todo tipo de reflexión. Creo que cada cosa o circunstancia en nuestra vida tiene una enseñanza así que me gusta profundizar en cada una de ellas y compartirla con otros. Aprovecho al máximo el uso de las redes sociales pues utilizada correctamente es una herramienta poderosa para poder evangelizar e impactar y bendecir a otros.